senderos de extremadura

MONASTERIO DE SAN ISIDRO DE LORIANA

Texto: Pablo Iglesias Aunión
Fotografías: Francisco Gómez Jiménez CEDER LÁCARA

        Cuando la mano del hombre es capaz de conjugar su producción con la naturaleza sin que la primera altere la segunda, generalmente los resultados suelen ser maravillosos. Este es el caso del Monasterio de San Isidro en la antigua villa de Loriana, junto al río Louriana. Adentrarse en los aledaños de la Sierra de San Pedro es, inmiscuirse con la misma naturaleza y retroceder hasta mediados del siglo XVI. Más aún, su entorno nos conduce hasta los primeros momentos de la presencia del hombre en la comarca de Lácara: el dolmen del Monje, el antiguo taller de vidrio romano y la presa del mismo periodo histórico aclaran el por qué, a la altura de 1551, fray Alonso del Manzanete escoge este panorama ecológico para levantar un monasterio franciscano. Ciertamente estamos ante un conjunto histórico-artístico-natural, que debe ser hoy en día, respetado.

Fray Alonso del Manzanete: erector del conventual franciscano en 1551.-

      Muy cercano a la Roca de la Sierra, situado en la dehesa del mismo nombre, en lo que actualmente es la finca del Vidrio, límite a la del Carnero (de ahí que, su acceso y entrada, aparezca en determinados momentos restringido). En las mismas estribaciones de la Sierra de San Pedro. En este especial enclave, nos encontramos el mencionado monasterio, levantado a expensas de fray Alonso del Manzanete, natural de la villa del mismo nombre (la Roca de la Sierra recibía en el siglo XVI, el nombre de villa del Manzanete, como Puebla de Obando lo hacía como villa del Zángano). La fecha de fundación, el año 1551. El lugar escogido, la dehesa de Loriana perteneciente al caballero Juan Velázquez Dávila, quien se ofreció a correr con los gastos de edificación del convento y la atención a los religiosos, siempre y cuando, la edificación fuera en esta dehesa de su propiedad.

      Esta dehesa de Loriana, comenzó en el siglo XVI a concentrar población, encontrándose jurisdiccionalmente adscrita a La Nava de Santiago. El lugar adquiere referencia obligada por el nombre del riachuelo que otorga a la zona sus aguas desde un arroyo muy cercano, el Lourianilla o Lorianilla, afluente del río Alcazaba.

      La oferta indudablemente fue aceptada por fray Alonso, escogiendo como lugar, una antigua ermita dedicada a San Isidro , cercana a la casa de aquel caballero: "...se ofreció a hacerle un convento en una ermita que estaba en aquel despoblado, de la advocación de San Isidro, que se cree haber sido antiguamente de los Templarios." La primera edificación pues realizada era sobre una casa estrecha y humilde: "que no avía en ella mas que dos quartos pequeños de tapias, sin claustro; cuyos altos se dividieron en siete celdas, y lo baxo Refectorio, cozina, Deporfundis, oficina y Sacristía."

      En el año 1551 fue inaugurado el mencionado convento, que tendría una repercusión extraordinaria en toda la comarca hasta el siglo XIX, cuando las leyes desamortizadores de Mendizabal, terminarían con el desarrollo funcional de éste. Tengamos en cuenta que, a raíz de la erección de este convento, otros comenzarían a nacer.

      Fray Alonso fue Guardián del Convento durante siete años, viviendo después en los de Rocamador, Salvatierra y Alconchel, en el que moriría en el ano 1569. Sería precisamente en el convento de San Isidro de Loriana donde, se celebrarían los Definitorios Provinciales de 1557 y 1559, siendo elegido Comisario Provincial, San Pedro de Alcántara. Fray Alonso, ha pasado a los anales de la historia como un hombre virtuoso, que entró en el estado religioso en 1526, recibiendo el hábito en el convento de Badajoz. La dedicación a una vida austera, fue la que le permitió obtener una bula papal de la cual, nace la creación del convento de la descalces que estudiamos.

      Lo cierto es que, el conventual de Loriana tuvo una incidencia y una repercusión muy importante dentro de la historia de la comarca de Lácara. Desde puebla de Obando a Lobón, pasando por la Roca de la Sierra, La Nava de Santiago, Torremayor, Montijo y puebla de la Calzada, las fuentes documentales nos hablan de la presencia de los franciscanos de Loriana en pláticas, sermones cuaresmales, festividades de cofradías y hermandades y en general, su presencia en aquellos momentos religiosos más importantes de los lugares citados. Lamentablemente, a mediados del siglo XVIII, en el catastro del Marqués de la Ensenada (1753) aparece como lugar ubicado en la dehesa despoblada de Loriana.

Descripción arquitectónica del convento.-

      Ya hemos indicado que, las primeras formas del convento responden a un edificio pequeño, de una sola habitación y estrecho. En el año 1605 fue reformado, especialmente por la gran humedad que el había ante la proximidad del río. Entonces fue edificado en un lugar más seguro y alto. Nuevas modificaciones llegarían a causa de la proximidad geográfica de la zona con la frontera portuguesa. Pero lo que no podemos en ningún momento olvidar es que, el convento de Loriana ha sido desde siempre, una clara muestra de sencillez y humildad, tal como lo era fray Alonso del Manzanete. Si a esto le unimos la estricta observancia franciscana de la pobreza, el edifico aparece claramente dentro de los rasgos propios del mundo franciscano.

      Se trata de un edifico realizado en mampostería, ladrillo y sillares en el que toda la obra, gira en torno al claustro central. Este claustro tiene unos veinticinco metros cuadrados, de cinco por cinco, simbolizado por esas ocho columnas de granito de estilo puramente clásico. Resalta y destaca igualmente en el centro del patio, el pozo con su brocal, de forma cuadrada, realizado en cantería. Como organización del espacio y siempre en torno al claustro, aparecen las demás dependencias del convento: refectorio, coro, sacristía, biblioteca, corredores y doce celdas.

      La iglesia del convento aparece adosada al claustro. Hoy, como el resto del convento, se encuentra en un lamentable estado de ruina incluso, en una actitud de peligroso derrumbe, lo que aprovechamos desde estás páginas para advertir del peligro de su actual visita. Dicha iglesia, de reducidas dimensiones, está levantada sobre una sola nave, las cual queda dividida en tres tramos, apareciendo en primer lugar el coro con la cabecera absidal, lo que indica que toda ella estuvo cerrada y abovedada (actualmente no). Aún son visible en las paredes de la iglesia, restos del Via-Crucis y en su fachada, elementos artísticos de su vieja decoración.

      Pero si realmente hay una imagen visual con la que el monasterio de Loriana se identifica es, la de sus cinco grandes contrafuertes. Macizos y escalonados, aparecen en el lado meridional, recordándonos fábricas arquitectónicas como la parroquial de La Nava de Santiago, a la que ciñen jurisdiccionalmente algunos autores, mientras otros lo hacen a La Roca de la Sierra. A este respecto podemos señalar que, a finales del siglo XVIII, el censo de Floridablanca lo ubica a Mérida.

Evolución poblacional de la dehesa de Loriana.-

      Desde esta perspectiva, el monasterio no puede ser excluido del lugar natural y administrativo en el que se encontró. En la dehesa, surgió un pequeño poblamiento movido especialmente alrededor de la vida de los frailes y del propio conventual. Por ello, para finalizar esta breve comprensión de San Isidro de Lonana, hemos de analizar lo que fue su base poblacional. Loriana entre 1587 y 1834:

  Años
Número de Frailes
  1587
10
  1605
13
  1628  
16
  1645
12
  1675
16
  1753
33
  1821-1834
7

Comunidad Franciscana de San Isidro de Loriana: siglo XVI-XIX

      Para el año 1753 en el catastro del marqués de la Ensenada, en la respuesta trigésimo novena se dice del conventual: "...que en este término ay un Conbento de religiosos franciscanos Descalzos que se compone su Comunidad de catorze sacerdotes, quatro coristas, ocho legos y siete donados." No sólo el convento sino en general la dehesa, aparecerán muy afectados por las medidas desamortizadoras quedando hoy el recuerdo de lo que sin duda fue un centro espiritual para toda la comarca de Lácara: "Esta dehesa villa despoblada se llama de Loriana. Es villa de señorío que pertenece al conde de Salvatierra, marqués de Loriana, que cobra los derechos de alcabalas, que valen mil trescientos reales anuales."




© Senderos de Extremadura, 1999.
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