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Montánchez,
también conocido como "Balcón de Extremadura", es un pueblo situado en
la Sierra de San Pedro en pleno corazón geográfico de la región extremeña,
justo en el centro del triángulo que forman las ciudades de Cáceres, Mérida
y Trujillo.
Pueblo con una larga historia que nos ha
dejado innumerables huellas indelebles en forma de patrimonio histórico-artístico.
El monumento más representativo de Montánchez
es su CASTILLO. Este enclave está situado en la meseta de un escamado
cerro desde el que se domina una amplia extensión de terreno. Durante
el siglo XII, como ocurriera con otras fortalezas, las incursiones de
los monarcas leoneses permitieron en varias ocasiones su efímera
recuperación para las armas cristianas; así ocurrió con Alfonso VII en
1142 y Fernando II en 1166. Pero
en todos los casos los musulmanes volvieron a señorearse del lugar al
poco tiempo. Su reconquista definitiva por los cristianos se produce en
el año 1230 de manos de Alfonso IX. Inmediatamente será donado a la Orden
de Santiago, junto con un amplio territorio que ocupa toda la zona central
y meridional de la actual provincia de Cáceres a la que con el avance
de la Reconquista se añadieron importantes posesiones en el área colindante
que recorre de norte a sur la provincia de Badajoz. La alternancia de
moros y cristianos en su dominio posibilitó la adición de elementos arquitectónicos
de tipología cristiana sobre la primitiva obra musulmana, siendo,
en consecuencia, escasos los resto musulmanes que hoy podemos contemplar,
centrándose éstos en la zona inferior del cuerpo principal del castillo
y en los aljibes que se levantan en el mismo,
que datan de finales del siglo XII y principios del XIII. Las aportaciones
sucesivas incorporadas por la Orden de Santiago se centraron en el recrecido
de muros del cuerpo principal y en el levantamiento de varios recintos
y cercas envolventes.
Aparte de su castillo Montánchez dispone
de diversos rincones típicos dispersos por la localidad; como el barrio
musulmán conocido como "el Canchalejo" con angostas calles que reflejan
una arquitectura civil propia de la zona y por el que el visitante puede
contemplar la caída del sol al finalizar el día, también podemos encontrar
perdidos por las callejuelas varios arcos que comunican sus vías
peatonales.
Diseminadas por la población se encuentran
distintas casas nobles, de aspectos sólido, aveces con portadas decoradas
y con escudos nobiliarios o de la Orden de Santiago, con puertas y ventanas
sillerías; entre éstas pueden citarse la casa de la Inquisición y varias
casas de la Plaza Mayor incluido el Ayuntamiento, porticado
Detrás
de la iglesia parroquial, edificio de estilo barroco de finales del siglo
XVII, encontramos el "Campanario" que perdura desde la Edad
Media siendo uno de los pocos que se encuentra separado de la iglesia
parroquial por lo que presenta una identidad propia.
Recorriendo las calles encontramos numerosas
cruces talladas en granito, entre las que destacan la cruz ubicada en
la plaza de "los Mártires" y la situada en la salida del municipio.
En
la plaza del Altozano destaca una atractiva fuente que se organiza a diferentes
alturas para salvar el desnivel del terreno sobre
el que se asienta; otra notable fuente es la conocida como la fuente de
los dos caídos en la que destaca una cruz de cantería y a sus pies tienen
salida los dos chorros de agua.
No podemos olvidar, en este somero paseo
por Montánchez, sus ermitas, de diferentes estilos artísticos y diseminadas
por todos los barrios. Cada una presenta de manera personalizada su propia
historia, entre las que cabe destacar las siguientes ermitas:
- La Ermita de la Virgen del Castillo, construcción barroca con presbiterio
de finales del siglo XVII y el resto del edificio del siglo XVIII, que
presenta pinturas al fresco de los cuatro evangelistas sobre las pechinas,
adoración de los pastores, adoración de los Reyes Magos en los muros
laterales y en la cúpula Dios Padre y elementos florales (con firma
de Lucenqui 1804).
La Ermita de la Soledad es un edificio de mampostería con sillares en
las esquinas y que consta de una nave con dos tramos cubiertos con tres
paños en forma de artesa, y cabecera con bóveda esquifada, todo sobre
arcos de medio punto que arrancan de pilastras adosadas, es una obra
de tipo popular, con inscripción en su interior que la fecha entre 1665
y 1668.
- Más ermitas que se pueden ver son las Ermita de Santo Domingo en las
afueras del pueblo construida en el siglo XVIII, la Ermita de Nuestra
Señora de los Remedios que es una obra del siglo XVI, la Ermita de San
Blas de finales del siglo XVI y otras.
La
naturaleza tampoco quiso pasar desapercibida por esta zona geográfica
quedándonos unos paisajes de valor incalculable, así hizo germinar un
gran número de árboles legendarios como el castaño, el roble y ¿cómo no?
la encina y el alcornoque que junto con otras especies autóctonas del
bosque mediterráneo y sus recónditos y abruptos caminos hacen de Montánchez
el lugar idóneo para realizar la práctica del senderismo por las rutas
que actualmente se están habilitando, permitiendo al aventurero disfrutar
de parajes naturales vírgenes como la Rivera de Robledo, donde encontramos
numerosos molinos hidráulicos que antaño eran utilizados para convertir
el trigo en blanca harina; como la ruta de la Garganta y de la
Sierra por los Castañares, sendero este último desde el que se puede contemplar
una vasta porción de terreno. Distribuidas por todos los senderos podemos
disfrutar de abundantes fuentes y arroyos de donde mana la cristalina
y fresca agua de la Sierra.
Para
los amantes de los deportes en la naturaleza se dispone, además de maravillosas
rutas donde hacer senderismo, de una pista de despegue para parapentes,
actividad ésta muy practicada en este municipio.
Una primera visión de lo que nos espera
en el entorno natural de Montánchez la podemos percibir a través de los
paneles expuestos en el centro de interpretación medioambiental ubicado
en la localidad.
El nombre de Montánchez está íntimamente
relacionado con el aroma del jamón, plato que puede degustarse en cualquier
restaurante o mesón, y, cuya elaboración ancestral es fruto de
un voluminoso bagaje cultural que se ha ido heredando de generación en
generación manteniéndose en un buen saber hacer de los jamoneros montanchegos.
Si bien, es verdad que el clima limpio y fresco de la sierra ayuda a estos
artesanos del paladar a deleitar a todo aquel visitante que decida acudir
a degustar los sabores de esta tierra.
Las
fiestas son parte de la idiosincrasia de Montánchez. Festividades importantes
son:
- Las fiestas patronales durante los primeros días de septiembre en las
que la Patrona baja de su Santuario en el Castillo hasta la iglesia parroquial.
- Los carnavales con su figura más representativa "el jurramacho", es
una festividad que cuenta con un gran renombre y una larga tradición,
pues históricamente, ni el absolutismo del siglo XVIII, el Reformismo
Liberal del XIX o el franquismo en el XX, consiguieron suprimir una fiesta
que ha pervivido sin interrupción hasta la actualidad.
- También existen fiestas de índole más religiosa como la Semana Santa
en la que se saca en procesión imágenes como la de Jesús Nazareno
(talla del siglo XVIII) y la Virgen de la Soledad (del mismo siglo).
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La fiesta de San Blas comienza la madrugada del día 3 de Febrero con una
hoguera delante de la ermita y al día siguiente sale en desfile
el habitual "Ramo", en el que las mujeres de la localidad, ataviadas con
trajes regionales pasean numerosos platos típicos sobre sus cabezas por
las calles del pueblo, acompañadas por la banda de música que entona partituras
tradicionales durante el recorrido.
A pesar del esfuerzo vertido por los autores
de este artículo, Montánchez no queda reflejado en toda su magnitud, haciéndose
necesario que el visitante, aventurero,... pase a descubrir lo que Montánchez
aún encierra en su interior.

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