![]() |
|
SIERRA DE GATA, UN LUGAR CON ENCANTO |
|
Texto:
Guía Sierra de Gata / J.M. Bermejo / Antonio Aparicio |
|
|
|
|
|
La Sierra
de Gata ocupa el rincón más noroccidental de Extremadura, tierra de fronteras
y confines con la comarca de Las Hurdes por el Este, la provincia de Salamanca
por el Norte y Portugal por el Oeste. Con sus 20 pueblos constituye uno
de los macizos montañosos más occidentales del Sistema Central. Busca,
hacia poniente, la humedad fecundante del Atlántico que llega por el "aire
de Portugal" y retienen sus cinco valles abiertos al Suroeste por otros
tantos ríos: el Erjas, el Árrago, y las Riveras de Trevejo, de Acebo y
de Gata. Paisajes de belleza EL PAÍS DEL ACEITE DEL ORO Sierra
de Gala es la comarca que más dedicación aceitera tiene en la Denominación
de Origen Gata-Hurdes. Desde la Denominación se está realizando una labor importante para situar esta variedad entre las mejores consideradas del mundo y, la verdad, es que se vende sola. Los especialistas en aceites solo tienen que probarla para "suscribirse" a su consumo, desde el ministro de agricultura hasta el último catador oficial hablan maravillas. A veces, tanto elogio, abruma. Para llegar a este punto, ha sido esencial el apoyo de la Junta de Extremadura, de Adisgata y de Caja de Extremadura. El esfuerzo de los agricultores y la apuesta de las industrias almazareras locales completan la realidad actual de un antiguo olivar que tiene mucho futuro. La Isla de las Palabras: LOS PUEBLOS
CONJUNTOS HISTÓRICOS
Robledillo de Gata: Se oculta al fondo de un angosto valle, como embebido de su propio secreto, consciente-inconsciente de su ser, un punto más original que los pueblos cercanos, tan bellos igualmente, tan silenciosos. Robledillo de Gata evoca el oro o el estaño de las vetas profundas, un rumor de cascadas, la luz que se recrea en sí misma en juegos de penumbra, un aire de verdores íntimos y, sobre todo, el milagro de una arquitectura sin arquitecto que borda, en su aparente descuido, la perfección. Y el agua está viva, no sólo en su rumor, sino en su aparición real (al cruzar una pasarela sobre el torrente, al seguir el serpenteo repentino de una calleja que parece va a dar al fin del mundo...) Un rosal, un geranio, una mata de orégano, mezclan su aroma con olores de establo y de tahona, con almazaras invisibles, con el "salóndrigo", ese olor húmedo de las bodegas donde se asienta el vino turbio. La iglesia de la Asunción, con su atípica planta hexagonal, su gran pórtico en rueda y el artesonado mudéjar de su sacristía, es la iglesia perfecta para este pueblo mágico. Allí vela un San Miguel deliciosamente "naïf"'. Allí duerme un Cristo articulado que, cada Viernes Santo, sube a la Cruz para volver al sueño de la urna o desvelarse, como un Cristo sonámbulo.
Trevejo: La silueta del Castillo de Trevejo, desmochada y romántica, vigila, desde un cerro granítico, las sierras de Garduño, San Pedro, Albilla y Cachaza, y, a sus pies, al Oeste y al Sur, el oleaje vegetal de viñedos olivos, robledales y pastos, y, en primavera, el estallido blanco y dorado de retama, genistas y escobones. De la vieja fortaleza musulmana, anterior al siglo XII, apenas hay recuerdo. Nos quedan las ruinas del castillo erigido a finales del XV y principios del XVI, con algunas reformas en los siglos siguientes. Ahí sigue, misterioso, ensoñado, recordando a sus caballeros de San Juan de Jerusalún, cobijando las tumbas de la iglesia de San Juan, excavadas en la roca viva, y velando, en la noche estrellada o en el fulgor del día, las casas de granito y teja árabe de la pequeña aldea.
FIESTAS Y TRADICIONES
SENDERISMO
RUTA LOS CASTILLOS Territorio de frontera entre cristianos y musulmanes, españoles y portugueses, la sierra conserva las ruinas de sus castillos como mudos testigos de los diversos avatares que acontecieron en estas tierras, tantas veces conquistada y reconquistada. El viajero puede realizar una ruta de los castillos visitando: la fortaleza de Santibáñez el Alto, el torreón de la Almenara (Gata), el Castillo de Trevejo y el Castillo de Eljas. Pasando la frontera con Portugal, el Castillo de Penamacor, la fortaleza de Monsanto y el castillo de Penha García. ARTESANÍA La artesanía serragatina tiene su exponente de mayor relieve en la localidad de Acebo donde es frecuente encontrarse con la estampa, llena de sabor, de las encajeras elaborando a la puerta de las casas encajes de hilo vegetal para conseguir verdaderas filigranas para las puntillas, juegos de cama, pañuelos, ornamentos de iglesia, mantelerías, etc. en Gata hay un maestro orive capaz de elaborar en plata y oro exquisitos anillos, pendientes, collares, gargantillas, broches, cruces y otros aderezos. Numeroso pueblos cuentan con carpinteros y tallistas artesanales: cestos, canastos, silleria, etc. También hay en Hoyos un artesano que elabora flautas, tamboriles, dulzainas y cencerros. Además, un grupo de nuevos artesanos neorurales están asentados en Robledillo de Gata, Santibáñez, Hoyos... Tiendas de Artesanía están abiertas al público en Robledillo, Trevejo, Hoyos, Acebo, San Martín, Eljas, Valverde del Fresno. VALLE DE LA RIVERA TREVEJANA en el casco urbano de Cilleros aún se pueden apreciar múltiples casas de vieja construcción a base de piedra y sillares. La plaza está presidida por el Ayuntamiento, de amplia fachada de sillería granítica, su cornisa aparece abanderada por un hermoso escudo borbónico. Junto al Ayuntamiento se levanta espadaña del s.XVI. Hay que destacar Iglesia de los Apostoles y la Casa Grande o Palacio de los Bacas. Una vez en la carretera comarcal EX-205 (Valverde-Hervás), buscaremos el cruce que nos conduce hasta Villamiel. De su trama urbana destacan algunas calles de añeja belleza y viviendas señoriales como el Palacio del Deán José de Jerez del s.XVII. Pero el edificio más importante es la Iglesia Parroquial de la Magdalena. Desde Villamiel recorreremos el corto trayecto que lo separa de la pétrea e inigualable aldea de Trevejo. Proseguimos nuestra ruta hasta el "Valle de Xálima ". A tiro de piedra de San Martín de Trevejo se encuentra Elias (As ellas), su tortuoso casco urbano, con calles estrechas y pronunciados desniveles es coronado por los restos del antiguo castillo Alcantarino que sirvió de estratégico enclave en las guerras con el vecino Portugal. En su urbanismo de insólitos contrastes, aún se mantienen algunos rincones que insinúan lo que fue su arquitectura popular hoy profundamente transformada. Desde Eljas se divisa también, cercano, el fronterizo pueblo de Valverde del Fresno (Valverdi do Fresnu). De su pasado romano dan testimonio los "Vieros", antiguas explotaciones mineras de oro, que se encuentran en las sierras cercanas. Como pueblo fronterizo la complicidad entre ambos lados de la Raya ha estado siempre presente: Intercambio de trabajos y mercancías, rutas de contrabando..., leyendas e historias se manifiestan hasta en su toponimia. De su arquitectura destaca sobre todo la Iglesia de Nª Sª de la Asunción.
VALLE DE LA RIVERA DE ACEBO La ruta que aquí se propone se inicia en Moraleja, antesala de la Sierra y localidad de servicios. Las aguas embalsadas del Arrago en el cercano pantano del Borbollón dieron lugar a estas tierras de regadíos que rodean Moraleja. Perales del Puerto es pueblo ubicado a caballo entre el llano y la Sierra, diciendo un refrán que "quien ve Perales ve los demás lugares", referido posiblemente a la similitud de la tipología arquitectónica con el resto de los municipios de la comarca. De su trama urbana, bastante alterada, destaca la iglesia parroquial de Nª Sª de la Asunción, así como algunos rincones que conservan un auténtico sabor popular. Poco después de dejar atrás Perales del Puerto, y tras la visita obligada de Hoyos, nos dirigimos a la localidad de Acebo, recostada sobre un pliegue de la montaña del Jálama, rodeado de huertos de naranjos. Estrechas calles y vericuetos conforman la trama urbana, poniéndose de manifiesto, sobre todo, en la zona donde se encuentra el que fue antiguo barrio judío. Sentadas ante sus puertas grupos de mujeres ofrecen una cautivadora imagen, trabajando laboriosas los encajes de bolillos, únicos en España, junto a los de Camariños y Almagro. Por medio de una escalera de caracol, formada por 105 cómodos escalones de granito, se accede a la esbelta torre de la no menos impresionante Iglesia de Nª Sª de los Angeles, dando fé, el edificio, del enorme poder social y económico que ostentaba el clero en la época. En Acebo la montaña se hace más presente y con ello los recursos naturales: Jebero, Jálama, Cervigona, río, embalse... VALLE DE LA RIVERA DE GATA La Villa de Gata, Cattobriga para los romanos, Albarranes para los árabes, se asienta en la cabecera del valle sobre las faldas del monte Jañonas. En su estampa destaca los majestuosos árboles de un peculiar Jardín Botánico. Una vez llegado al Alto de la Cruz de Piedra aparece ante los ojos del viajero un amplio panorama. En primer término aparece la localidad de Torre de Don Miguel. Su trazado urbano aparece como un laberinto de calles angostas semioscurecidas por los voladizos de sus tejados y los pasadizos que unen fachadas creando un ambiente de pasado islámico que junto al que fuera barrio judío del Cancillo, marcaría de manera notoria la fisonomía de la localidad. Con frecuencia aparecen blasones y escudos nobiliarios. Destacan la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la ermita del Cristo y la ermita más venerada en Torre, la de Nª Sª de Bienvenida cuyo interior acoge a la Patrona de la localidad. Dejamos atrás Torre de Don Miguel para acceder monte arriba hasta donde se yerguen las viejas murallas del castillo de Santibañez el Alto. Según la historia escrita, los orígenes de Santibañez se remontan al siglo IX, siendo conocido durante la reconquista por San Juan de Mascoras, pasando a convertirse en cabeza de la poderosa encomienda alcantarina. De su tortuoso casco urbano destaca la Iglesia de San Pedro, la ermita del Cristo junto al crucero y la Picota o Rollo construido a finales del XVI. Desde lo alto de Santibañez se adivina cercana la localidad de Villasbuenas de Gata, "pueblo de las siete villas" pues según cuenta la tradición, fue destruido por los musulmanes y vuelto a reconstruir por los cristiano en siete ocasiones. Es en la Plaza Mayor donde se disponen algunas de las casonas de corte señorial apareciendo en sus fachadas de cantería grandes balconadas de esmeradas barandillas de hierro forjado, presentando también esgrafiados decorativos.
VALLE DEL ARRAGO Por el fondo del valle del Arrago discurren las aguas del río del mismo nombre, regando tierras de pizarras donde prosperan frutales y huertos. La primera localidad que el viajero se encuentra es Cadalso, asentada sobre una de las faldas de la Sierra donde se encuentra la Torre de la Almenara. Su casco urbano se agolpa alrededor de la Plaza Mayor. En una esquina de ella se halla la casa blasonada conocida como "del Rey", ya que en ella residió Alfonso XI durante sus estancias cinegéticas en la comarca. Su edificio más monumental es la Iglesia de la Concepción. Dejamos atrás Cadalso para llegar a la localidad de Descargamaría. Pueblo de literarios vinos pues aparecen citados por Cervantes en su obra "el Licenciado Vidriera", y que hoy siguen defendiendo bien su merecida fama. A la entrada del pueblo se levanta la Iglesia Parroquial de San Julián el Hospitalario, obra de mampostería del siglo XVI. Cruzaremos el arroyo de la Media Fanega, en el que se ubica la piscina natural de Descargamaría, para dirigimos al fondo del valle al encuentro de Robledillo de Gata, de personalidad única. VALLE DEL TRALGAS Esta ruta transcurre por la zona más oriental de la comarca, limítrofe con las Hurdes, bañada por el río Tralgas cuyas aguas corren entre tierras de suaves ondulaciones ocupadas por un mar de olivos. El recorrido de esta ruta comienza en el cruce de las carreteras que forman la comarcal de Hervás-Valverde con las locales de Cadalso y Pozuelo de Zarzón. Siguiendo el trazado de la comarcal pronto llegaremos a Hernán Pérez, con la pequeña Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena y su dolmen prehistórico. Más tarde nos desviamos hasta la localidad de Torrecilla de los Angeles, situada a la vera del Tralgas y antesala de las Hurdes, Torrecilla es una amalgama de casas en las que destaca la Iglesia de Nª Sª de la Asunción. No muy lejos de Torrecilla, dispuesta sobre las faldas de la Sierra de Dios Padre, se encuentra la población de Villanueva de la Sierra. Desde el mirador de la Sierra de Dios Padre se tienen una de las mejores y más impresionantes panorámicas de toda la comarca. El edificio más notable es su Iglesia Parroquial de Nª Sª de la Asunción, destacando en ella la potente torre del campanario levantada de sillería. |
||
© Senderos de Extremadura, 1999. Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor |
![]() |
![]() |
|
| [Volver al sumario] | [volver al índice general] | |