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Sobre
la penillanura trujillana con las nieves constantes y los picos salientes
sobre el cielo limpio o nuboso, de la sierra de Gredos y con las fuerza
escarpada, los brillantes nacimientos del día y el verdor de las montañas
de las Villuercas como profundidad en el campo; en un aire limpio y suave,
rodeada de dehesas, olivares y encinares se encuentra Aldeacentenera,
un pueblo que no por pequeño deja de ofrecer al visitante deliciosas oportunidades
de paz, tranquilidad, asombro y felicidad del espíritu en su bien cimentada
propuesta de turismo rural.
A partir
de la Constitución de 1.812 se erigió en Ayuntamiento Independiente, la
leyenda dice que el pueblo se encontraba en el Ejido de Zentenera cuando
una plaga de hormigas se comían a los niños obligando a los pobladores
a trasladar el pueblo a su actual ubicación. Se puede llegar a Aldeacentenera
por la Nacional V, Autovía E-90 Madrid - Lisboa, tomando el desvío del
cruce del Km. 240 A la entrada nos encontramos con las piscinas municipales
en un hermoso paraje verdes con sombras de árboles y arbustos, plantados
sobre un prado fresco y refrescante que invita a la conversación, al descanso
y a compartir con familiares y amigos.
Dos vasos, uno infantil y otro para adultos, cada uno con su depuradora
y el agua climatizada por energía solar, permiten su uso de junio a septiembre
por propios y visitantes quienes logran gracias al uso de energía renovable
y ecológica, tener una temporada de baño mucho más larga; el Bar Restaurante
ofrece espacio, buena atención y comidas de la tierra que hacen las delicias
de niños y mayores. Al lado está el Polideportivo con cancha de tenis,
futbol-sala y el campo de futbol y atletismo; a continuación se está construyendo
un albergue para 56 habitantes, cómodas habitaciones, sala de estar con
juegos recreativos, bar, restaurante y moderna cocina para el bienestar,
el buen comer y el solaz de quienes nos visiten.
Continuando
por la misma carretera, al otro lado del pueblo se encuentra el Albergue
Salvador Allende, en el que un amplio espacio de más de 400 m2, permite
el estar y compartir de quienes ocupen las cinco casas que lo componen;
cada una con cuatro habitaciones, cuarto de baño y sala de estar con chimenea.
En
materia de alojamiento la oferta aldeana es muy amplia, ya que, además
de los albergues contamos con una casa rural resultado del cuidado y rehabilitación
de la que fue a principios del siglo XX, la casa del maestro, utilizando
materiales nobles y manteniendo la arquitectura tradicional. En el complejo
naturístico de El Ejido, para el descanso y el estar de nuestros visitantes,
encontrarán el poblado celta, reproducción del castro encontrado en el
yacimiento de La Coraja, siete casas construidas con las técnicas de la
época - siglo V a.C.- el techo de jara perfuma el ambiente en su interior;
10 chozos de pastores con todas los comodidades modernos, también albergan
a quien quiera conocernos.
Este
complejo naturístico es uno de los sitios de interés para quienes deseen
posar unos días agradables en Aldeacentenera, ya que, además de la hermosa
reconstrucción del castro celta y los chozos de horma, tiene la reconstrucción
museística de una parcelo de pastor con su chozo paro las caballerías,
las aves de corral y el de habitación de la familia, ambientado con todos
los elementos que en la época se utilizaban; cuenta con un edificio en
diseño de arquitectura popular y construido con materiales de la tierra
como recepción, una cocina amplia donde preparar los platos de gastronomía
popular de la zona y atender las necesidades de 70 comensales en un amplio
comedor lleno de luz, una hermosa chimenea y una decoración exquisita
en cerámica, hierro y vidrio.
También
dentro del complejo naturístico de El Ejido tenemos una pista de aterrizaje
y despegue de aviones ultraligeros. Para esta aviación deportiva contamos
con dos aviones tipo tres ejes, una Ramsaivalle XL y una Bolero pendular
Tricke. Quienes deseen vivir directamente la sensación de libertad, tienen
la oportunidad de hacerlo en Aldeacentenera, al tiempo que tendrán una
mirada de pájaro del pueblo, sus instalaciones, la dehesa, los encinares,
el río y sus arroyos, los yacimientos del castro celta del siglo V a.
C. del complejo naturístico de El Ejido y de todos los sitios de interés,
en una profunda sensación de tranquilidad y descanso que la hermosura
del paisaje nos provoca. Pero si lo tuyo es caminar o montar a caballo
tenemos las rutas señalizadas para que puedas hacer senderismo a los molinos
en ambas márgenes del río Almonte, a la dehesa, los encinares, el yacimiento
del castro celta en La Coraja, y a todas las rutas que te ofrecemos a
pie o en Minuto, Triana, Calcetines, Bimbo, Tora, Many o Duque, los caballos
que en nuestras modernas cuadras encontrareis o, simplemente dar un paseo
en burro por la dehesa del complejo naturístico de El Ejido.

Si queréis
podéis iniciaros en el deporte de la equitación en nuestro picadero o
participar de la maravillosa aventura que es la trashumancia, llevando
una manada de vacas, con las que convivirás durante nueve días aventureros,
recorriendo más de 300 kilómetros de Aldeacentenera a Navarredonda.
¿Sólo quieres
un chapuzón en un ambiente natural?
Están las refrescantes aguas del río Almonte que atraviesa el término
municipal a 6 kilómetros del casco urbano.

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