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En el municipio
cacereño de Plasenzuela naturaleza e historia se funden como muestra
de una identidad única. Esta comunión entre lo natural y
lo histórico, unido a la hospitalidad de los lugareños,
hacen que el visitante no olvide nunca su paso por esta población
y sus alrededores.
EL MEDIO NATURAL
Plasenzuela
forma parte de la penillanura trujillano-cacereña, predominando
los llanos, salpicados por doquier por batolitos graníticos, destacando
estribaciones como el Cerro de la Horca. La climatología es especialmente
propicia en primavera (con los contrastes cromáticos y ricos coloridos)
y otoño (con una luz especial), contando además con inviernos
suaves y veranos secos y calurosos, que en la actualidad ven mermada su
calor por las aguas de la piscina municipal, lo que da lugar a un clima
mediterráneo subtropical.
El mundo vegetal que encontramos en Plasenzuela y alrededores, presenta
componentes arbustivos autóctonos (encina y alcornoque) o no autóctonos
(olivo, higuera y algunos frutales, además de árboles ornamentales).
Matorral que va desde las retamas (blancas y amarillas) a las bellas lavándulas,
pasando por la zarzamora, o la escoba blanca, entre árboles y matorral
aparecen acá y allá herbáceos y flores (altramuz
silvestre, avena loca, margaritas, tréboles...).

Pero si la
flora es bella, especialmente atractiva es la fauna que podemos observar,
destacando especialmente la avifauna (no podemos olvidar que estamos en
una ZEPA, zona especial de protección de aves), así es fácil
ver surcando los cielos a milanos negros, abubillas, rabilargos, zorzales,
herrerillos, cucos, mochuelos, abejarucos, perdices o tórtolas,
además de garzas reales, garcillas boyeras y ánades reales
junto a charcas y arroyos.
Paseando por el campo, podremos ver tomando el sol a reptiles como el
lagarto ocelado, las culebras bastarda y de escalera o el galápago
leproso, o corriendo y acechando al zorro, el conejo, la liebre, topos,
erizos, o tejones y comadrejas.
EL DEVENIR HISTÓRICO
La presencia
documentada de pobladores se remonta al menos al período comprendido
entre el Calcolítico y la Edad del Bronce (del 3.000 al 800 a.C),
algo que puede comprobarse en asentamientos como el Cerro de la Horca
o el Castrejón. De la Edad del Hierro (S.IV a.c.) es el Castro
de Villasviejas del Tamuja, excavado y digno de ser visitado, aunque se
ubica en el vecino término municipal de Botija, se han descubierto
recientemente necrópolis en "El Romazal", en jurisdicción
de Plasenzuela.
La presencia romana fue intensa en esta zona, a juzgar por las huellas
que aún pueden descubrirse, siendo el foco más romanizado
la zona conocida como "El Guijo", donde han aparecido restos
de construcciones, así como aras y lápidas, algunas de las
cuales pueden verse incrustadas en edificaciones del mismo núcleo
urbano. De época romana proceden también las minas (de oro
y plata) que aún jalonan el término municipal de Plasenzuela.
Árabes (se han encontrado sepulcros de esta época en el
lugar conocido como "Los Villares") y visigodos (en la iglesia
parroquial existe un capitel de esta época) también dejaron
su impronta en estas tierras.

Tras la Reconquista,
Plasenzuela perteneció a la jurisdicción de Trujillo, para
en el siglo XVI pasar a ser Señorío (de esta fecha data
el "rollo" que erigido en la plaza de la localidad), al ser
comprado su término por D. Juan de Vargas y Camargo, para posteriormente
en el Siglo XVII pasar a D. Gonzalo de Tapia, y finalizar en el siglo
XVIII, siendo jurisdicción del Conde de Canilleros.
UN RECORRIDO HISTÓRICO ARTÍSTICO
Un paseo por
el núcleo urbano de Plasenzuela, es un deleite para el visitante
ávido de descubrir arte, en sus vertientes popular o religioso.
La arquitectura popular se mantiene en una villa tiene un
trazado irregular, predominan las viviendas de dos pisos, de mampostería
y ladrillo, destacan todavía hoy fachadas sin enfoscar ni encalar
con la piedra mampuesta a la vista, aunque predominan las blanqueadas.
Los tejados son árabes y a dos aguas, llamando la atención
de las viviendas la existencia de pequeños soportales que preceden
a la puerta principal, y también la existencia de grandes chimeneas.
La Iglesia
Parroquial de la Asunción (Siglos XV-XVII), es una construcción
exenta, de mampostería encalada y sillares en esquinas y contrafuertes,
destacando de su exterior las portadas góticas (de las más
bellas de la zona), la puerta de los pies es un arco apuntado, acodillado,
con adornos de rostros humanos, flores y animales, toda ella enmarcada
por un alfiz. La del lateral que abre a un atrio, es similar pero con
menos adornos, y presenta un alfiz quebrado. La torre de la iglesia es
de un solo cuerpo, y con tres vanos en la parte superior.
En el interior del templo, que consta de cuatro tramos separados por arcos
de medio punto y bóvedas de aristas y cabecera una construcción
exenta, de mampostería encalada y sillares en esquinas y contrafuertes,
destacando de su exterior las portadas góticas (de las más
bellas de la zona), la puerta de los pies es un arco apuntado, acodillado,
con adornos de rostros humanos, flores y animales, toda ella enmarcada
por un alfiz. La del lateral que abre a un atrio, es similar pero con
menos adornos, y presenta un alfiz quebrado. La torre de la iglesia es
de un solo cuerpo, y con tres vanos en la parte superior.
En el interior del templo, que consta de cuatro tramos separados por arcos
de medio punto y bóvedas de aristas y cabecera ochavada, destacan
imágenes como una de Virgen con Niño, de madera policromada,
obra protogótica del siglo XIV, un crucificado con corona de espinas,
del siglo XVII o San Martín (Patrón de la localidad) también
del siglo XVII. Además se hallan dentro de la iglesia un capitel
clásico de mármol que hace funciones de agua bendita, de
época visigoda o una pila de granito abrazada por dos manos, obra
de los siglos XV-XVI.

El entorno
de la Iglesia Parroquial es especialmente bello, junto a la puerta
principal, y en la plaza Párroco Manuel López Aparicio,
si sitúa el monumento al mundo del trabajo, una escultura que representa
a dos adultos (un agricultor sembrando y una señora que lleva una
cesta con libros, entre ellos la constitución) y una niña,
es obra del escultor Diego Garrido y se inauguró en 1988. Cerca
de la puerta lateral se halla la denominada fuente de los leones.
El "Rollo" (Siglo XVI), se sitúa en la plaza del
pueblo, de fuste cilíndrico y remate esférico sobre adornos,
y con tres escalones, presenta estilo rústico.
Junto a la carretera de circunvalación se encuentra una "Cruz
de Camino" , con un bello fuste cilíndrico, y que data,
según fecha que aparece tallada, de 1650.
SERVICIOS PARA EL VISITANTE
El visitante puede
encontrar en Plasenzuela servicios de alojamiento, comidas y bares, además
de rutas y actividades turísticas. La oferta principal proviene
del "Albergue Rural La Jarila", es una alojamiento rural
en plena naturaleza a un kilómetro y medio del núcleo urbano,
se compone de un edificio principal, construido de granito visto, que
contiene cocina, salas dormitorios para 48 personas con servicios y duchas
perfectamente equipados, y salón multiusos. Además cuenta
con tres chozos construidos al estilo tradicional, en madera y piedra,
con seis plazas cada uno. En su entorno se sitúan bancos y mesas
de madera, y observatorio de fauna silvestre. Se encuentra bien señalizado
para acceder a él tanto a pie como en automóvil.
Este alojamiento rural ofrece actividades de ocio y tiempo libre, además
de tres rutas, la denominada Ruta Azul, de 6 kilómetros,
para senderismo, que discurre por plena naturaleza. La Ruta Roja,
de 21 kilómetros, para realizar en bicicleta y nos lleva por términos
municipales limítrofes, nos permite entrar en plena naturaleza,
observar aves como la avutarda o el sisón, explotaciones ganaderas
tradicionales, o la antigua Mina de la Sevillana con una gran colonia
de cigüeñas. Ruta Verde, de 2 kilómetros, se
realiza por el entorno del alojamiento, observando y estudiando la fauna,
flora y los accidentes geológicos de este bello entorno.
Además en la localidad se encuentra el Hostal Restaurante "Moloka
y", que destaca por su hospitalidad. Otros bares de la localidad
son, Café Bar "Calaje"; Bar "J&A" Bar "El
Paso". en cualquiera de estos establecimientos el visitante puede
disfrutar de la rica gastronomía tradicional, que abarca desde
los tradicionales embutidos (chorizo, lomo, jamón...) y quesos,
a los productos silvestres (espárragos, criadillas, cardillos...)
pasando por la repostería.
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