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Navalmoral es un pueblo lleno de tradiciones,
tanto sagradas como sociales. Y tiene su explicación lógica,
ya que siempre mantuvo profundas raíces religiosas, etnológicas,
culturales, etc.
Y,
como es natural, se desarrollan a lo largo de ciclo cronológico
anual: el más fácil de entender o asociar, porque así
es la evolución normal del año (incluyendo los meses y estaciones);
aunque le podríamos aplicar otro enfoque, si tenemos en cuenta
otros parámetros...
El comportamiento demográfico de
los últimos años, con la llegada masiva de inmigrantes,
los cambios económicos y sociales, y otros aspectos que afectan
a todas las poblaciones en general, han producido una notable regresión
en las tradiciones y fiestas populares. Aunque algunas han resistido los
envites en su contra, y otras han sido recuperadas gracias a una serie
de actuaciones acertadas por parte del Ayuntamiento y de aportaciones
ciudadanas.
Veamos resumidamente el conjunto festivo
de Navalmoral de la Mata, vigente o desaparecido:
- La cosa comenzaba en el mes de Enero con la mágica noche de
los Reyes Magos. Y, aunque se hayan introducido algunos cambios en este
sentido y en los últimos años, todavía los más
pequeños (y los que no son tanto) esperan con impaciencia que
llegue la noche (o la tarde) de Reyes.
Los
niños y jóvenes actuales identifican la festividad anterior
con el 5 de enero. Sin embargo, los que ya peinamos canas asociamos
esa celebración con la de los Reyes Magos: en la mañana
del 6 de enero (bien temprano), que era cuando recibiamos los esperados
regalos (los que eran buenos, pues los que se habían portado
mal recogían carbón...) tras una maravillosa noche de
espera, de vigilia y esperanza...
Así se realizaba tradicionalmente, aquí y en la mayoría
de los lugares de España. Pero el 5 de enero de 1979 se introdujo
en Navalmoral un cambio: la Cabalgata de Reyes, gracias a la colaboración
de varias asociaciones locales (incluyendo la "Comisión
de Festejos", que se creó en 1977). Que, desde entonces,
niños y mayores acuden a presenciar, tras haber escrito y enviado
antes la correspondiente carta, a los propios Reyes de Oriente o por
la mediación del príncipe "Aliatar"... Desde
entonces, montados en briosos corceles, en pausados camellos o en
vehículos motorizados, cada víspera de Reyes recorren
la calle peatonal y diversos establecimientos sanitarios o sociales
portando los esperados regalos.
- El 2 de Febrero, día de las Candelas, era también
uno de los más esperados del año pues, además de
ofrecer las madres sus hijos a la Virgen, se celebraban grandes bailes
que duraban hasta la madrugada (a los que se desplazaban jóvenes
desde múltiples lugares, llegando incluso a fletar autocares...).
Fiesta bastante antigua, ya que se remonta al siglo XVIII (que nosotros
sepamos). Y que, centrándonos en Navalmoral, siempre se ha considerado
el preludio del Carnaval. Hablando de los bailes, las mujeres se ataviaban
en ese acto con el traje típico: refajo, mandil, blusa, pañuelo
de cien colores y la famosa toquilla de pelo de cabra.
- Y en ese mismo mes de Febrero, o en Marzo (según los años),
se celebraba la fiesta grande de Navalmoral: los Carnavales.
Y, sobre esta tradicional fiesta morala, ¡qué les voy a
decir que ustedes no sepan ya!... Hoy reconocido más allá
de nuestros límites comarcales y autonómicos por su cordialidad,
belleza, colorido, originalidad, sana diversión e ingeniosidad,
hasta el punto de haber sido declarada "Fiesta Regional de Interés
Turístico (en 1986), hunde sus raíces en la lejanía
del tiempo (como es lógico, dado el carácter ancestral
de estos festejos). Pero guarda una serie de rasgos propios que lo diferencian
de los demás, que le han permitido sobrevivir hasta en los momentos
económicos y políticos más difíciles y evolucionar
positivamente. Nadie pudo acabar con él, porque es manifestación
de alegría en los momentos felices y sirve de terapia ante la
adversidad; a pesar de que, a lo largo de la historia, ha sufrido numerosos
cambios.
Lo
que si conviene es que les ofrezca un avance de lo que aquí pueden
hallar si toman la acertada decisión de acercarse en esos días:
la Elección de Reinas y Damas (con sus trajes maravillosos que,
unido a otros detalles, hacen que este acontecimiento destaque por su
gran belleza y espectacularidad), la Coronación de las mismas
y el Pregón del Carnaval, el Chupinazo, el Baile de las Candelas
ya mencionado (tan tradicional...) en la Caseta Municipal, Verbena y
Carnaval Nocturno (verdaderamente maravilloso, con desfile de Peñas
y Grupos por calles y Casetas), el Concurso de Murgas y Chirigotas (que
no son las de Cádiz, sino las de Navalmoral...), el Desfile de
las monumentales Carrozas y Comparsas (caso único en España
y con setenta años de antigüedad; algunas son verdaderas
obras de arte y de ingenio constructivo), la Quema de la Sardina (con
sus plañideras y degustación incluida), el Ferial para
los pequeños y jóvenes, los Fuegos Artificiales, Vaquillas,
y un largo etcétera (incluyendo actividades recreativas, deportivas,
culturales, artesanales, etc.).
- De acuerdo con la celebración del Carnaval (en febrero o marzo),
en Marzo o en Abril llega la Semana Santa, con tradicionales
cultos religiosos (de gran devoción y recogimiento) y procesionales
(el paso del "Amarrad" es muy antiguo: del siglo XVI o principios
del XVII).
Durante el siglo XX, debido a las numerosas crisis existentes, hubo
un retroceso en los cultos externos. Sin embargo, en los últimos
años han vuelto a recuperarse con acierto: en 1994 surge la primera
cofradía de los tiempos modernos (con trajes penitenciales y
todo...), la del "Cristo en la Cruz"; y dos años después
ya había seis.
A destacar también la gastronomía en estas fechas, que
se basaba en platos típicos muy comunes en toda la comarca, abandonando
la carne: potajes, tortillas varias, bacalao en múltiples versiones,
huevos rellenos o rebozados, espárragos y criadillas de campo.
Como postres o dulces se distinguía el arroz con leche, las natillas,
sapillos, pestiños, huesillos, floretas y torrijas.
Sin olvidar las excursiones campestres al entorno de Navalmoral antaño
(de entrañable recuerdo para nuestros mayores).
- En Abril se celebraba antiguamente la Feria de San Marcos,
el día 25, en la dehesa de su nombre (o de San Benito). Duraba,
varios días y allí concurrían los vecinos del Arañuelo
y muchos ajenos a nuestra comarca, con un tipismo y policromía
admirable. Se compraba y se vendía casi de todo, con bailes y
rondas nocturnas.
Se
pierde en los primeros años del siglo XX, quizás por las
crisis económicas. Pero, en junio de 1919, la Corporación
de Navalmoral acuerda crear una nueva Feria de ganado y comercio, con
el nombre de "Feria de Abril" (como en Sevilla), en "El
Espadañal" y durante los días 24, 25 y 26. Aunque
no se hizo realidad
o hasta 1924, cuando comienza en la dehesa citada (frente al Hospital
actual y junto a la carretera) y de acuerdo con su propietario (Joaquín
Alcalde).
en 1930 se desplaza al "cordel" y zona de lo que hoy es el
Hospital Campo Arañuelo, cerca de la anterior ubicación.
Después de la Guerra Civil, pasaría al "Canchigordo"
y a la zona del Mercado (donde hoy están los colegios Campo Arañuelo
y Sierra de Gredos, hasta que desaparece en los años 60, debido
a la crisis agraria.
- En el pasado más o menos remoto, los días 2 y 3 de Mayo
de cada año se festejaba la "Santa Cruz": los
niños se vestían de nazareno, portando cruces florales.
Desgraciadamente, ésta es otra de las celebraciones ya desaparecidas.
Y también se perdió la importante Romería de
Santa María de la Mata, que desde siglos pasados se estuvo
celebrando cada 9 de mayo -festividad de San Gregorio y de la Campana
de la Mata- en ese lugar, y a donde acudían los vecinos del Concejo
de la Mata (Navalmoral, Peraleda, Millanes, Torviscoso, Malhincada,
Valparaíso y el propio lugar de Santa María de la Mata).
Dicha fiesta se centraba en una imagen de ese santo, protector de agricultores
y hortelanos ubicada en la mencionada Iglesia de Santa María
de la Mata (tanta fama adquirió San Gregorio que, hoy, ese templo
es más conocido con el nombre de "ruinas de San Gregorio").
Para
finalizar con ese mes de mayo, que se inicia con la Fiesta del Trabajo
desde aquel lejano ya 1 de mayo de 1931, que fue cuando se declaró
por primera vez y de forma oficial en España dicha celebración,
debemos recordar que, aunque en la actualidad se enfoca desde el punto
de vista laboral, sindical y reivindicativo, en aquellos años
de la República se festejaba también en plan lúdico-festivo:
con una especie de Romería en la dehesa del Espadañal,
a donde desplazaban una Manubrio para el baile, con comida campestre
y otros actos.
- En un mes de tanto trabajo como es el de Junio (sobre todo antes),
también eran necesarios los momentos de descanso y diversión.
Y, entre los variados festejos que se celebraban, destacaba la mítica
Noche de San Juan (coincidiendo con el solsticio de verano):
Y así, en Navalmoral como en tanto otros lugares (aunque aquí
no tenía tanto aspecto supersticioso), en la noche del 23 -víspera
de San Juan- había mozos que hacían simulacros de plantar
árboles en la puerta de la moza que pretendían (con manifiesta
alusión a su deseo de echar raíces). Al día siguiente
se celebraban rifas y verbenas, con suelta de dos vaquillas: una para
los solteros y otra para los casados. Tradición tan curiosa e
interesante se esfumó hace ya muchos años, ante el alud
de tanta modernidad...
También en junio comenzaban las Verbenas, ligadas al descanso
y la diversión: los más antiguos bailes tuvieron lugar
en la "Plaza Vieja", donde hay noticias de su celebración
desde siglos pasados.
Pero ya en el siglo XX cambió la situación y, como nuestros
mayores conocen bien (mejor que yo...), era habitual comenzar las verbenas
en junio, aprovechando las múltiples celebraciones religiosas
(sobre todo):
Corpus Cristi, San Antonio, San Juan y sus diversas manifestaciones
populares, inicio de las labores del campo, etc.; para continuar después
en Julio, especialmente en la festividad de Santiago.
Y
hubo una época en que brillaron con esplendor, durante la 2ª
República; estando organizadas casi todas ellas por las dos Sociedades
de Baile más importantes que tuvo Navalmoral en el pasado: la
Unión Triunfadora y la Juventud Mora/a, que celebraban sus bailes
alternando los frontones de Amarnie y Díaz. Tras la Guerra volverian
a celebrarse, pero hay cambio en los decorados: además de los
lugares cerrados (como el Centro Mora/o, el baile del Tío Quintín,
el Baile de la Paja y el Rosneo del tío Silva), continúa
la Terraza de Verano en el Frontón de Arnarnie, o en Díaz
(que más tarde se convierte en Capri). A los que seguirán
el Cruz Blanca, Bahía, Club, Las Palmeras, Las Vegas, Brasilia,
etc.
- Como es conocido, el 15 de Agosto de cada año se conmemora
la festividad de la Asunción de la Virgen María. Pero,
como muchos moralos recordarán, esa fecha estuvo durante mucho
tiempo asociada a la celebración de la Patrona de Navalmoral:
la Virgen de las Angustias. Sin embargo, desde mediados del siglo XX
la conmemoración se trasladó al 15 de septiembre o al
fin de semana más próximo a esa fecha: por la relación
de las "Angustias" con la "Virgen de los Dolores"
(que se celebra el 15 de septiembre, y como ya sucedía en el
siglo XVIII, al menos), y porque en agosto los moralos más pudientes
se marchaban de veraneo, con lo que disminuían notablemente los
ingresos del "Ofertorio"....
- De acuerdo con lo antes expuesto, en la actualidad, la festividad
de la Virgen de las Angustias, se realiza en Septiembre, con preferencia
de actos religiosos, pero que se completa con otros recreativos, deportivos
o culturales. Por cierto, la romería que se hacía en siglos
pasados, cuando la ermita estaba fuera del casco urbano, desapareció
también.
Continuando con Septiembre, el 29 y 30, tenía lugar la Feria
de San Miguel. Similar a la de San Marcos, pero con algunas particularidades:
celebración muy antigua en nuestra localidad, debido a la tradición
e importancia agropecuaria de Navalmoral y comarca: así, en el
siglo XVIII ya existía: uno de los barrios más típicos
de Navalmoral, el del "Perchel", se denominaba barrio de "San
Miguel" hasta finales del siglo XIX (cuando llegan los ferroviarios
y le cambian el hombre, en memoria de una simpática malagueña...).
Por eso, y hablando de esa Feria, nuestros antepasados tomaron esta
festividad como hito de referencia que condicionaba la economía
agraria: arriendos, contratos, transacciones, préstamos, etc.
Pero también aprovechaban esos días de trato para comprar
lo necesario, intercambiar productos y darle gusto al cuerpo.
Su ubicación fue muy variable a lo largo de los años
(Caños Viejos y actual Plaza de Abastos, dehesa del Espadañal,
La Parrilla, vuelta al Espadañal, El Canchigordo y El Mercado),
hasta que se produjo el ocaso de la Feria: a mitad de los años
70, debido a la crisis agraria y al éxodo rural.
Pero en 1983 vuelve a recuperarse, de acuerdo con la promesa del nuevo
alcalde (Javier Corominas). Y, aunque no lo hace la feria de ganado,
resucita e incorpora otras Ferias y actividades, cuya progresión
ha sido gradual y espectacular.
- En un municipio antaño tan agrario, no debe extrañarnos
que en Octubre no hubiera fiestas, ya que había que realizar
la sementera e iniciar la montanera.
- Pero, nada más entrar en Noviembre, el Día de los Santos,
la juventud (y los menos jóvenes) se esparcen por los alrededores
del entorno moralo para celebrar los "Calbotes".
Y,
si lo empiezan con fiesta, así también culminan dicho
mes, ya que en el último fin de semana se inician las fiestas
del Patrón, San Andrés, con la quema del "Hombre
Inicuo": un pelele con forma humana, realizado a base de ropa vieja
y calzado de desecho, relleno con paja y petardos; que, tras ser colgado,
se le prende fuego a la vez que entran en acción los ruidosos
explosivos.
Celebración introducida en 1957 por los sacerdotes de dicha
parroquia, quienes aplican la imagen del "pelele" o "judas"
(muy celebrado antes por casi toda la geografía española)
al gobernador de Patrás (Grecia), que mandó ejecutar a
San Andrés en una cruz con forma de aspa; a la vez que lo bautizan
como "Hombre Inicuo" (malvado, injusto), y lo incorporan a
los actos que se desarrollan con motivo de las fiestas patronales de
la parroquia, a finales de noviembre. Sigue aún esta fiesta como
antaño, con la incorporación de nuevas actividades recreativas,
deportivas y culturales.
- Y el año -y el ciclo- se culmina con Diciembre: típico
mes antiguamente de Matanzas, una vez que finalizaba la montanera y
los puercos ya estaban gordos con las bellotas que comieron en las dehesas
del término (o con las sobras).
Este acto constituía todo un ritual, y que afectaba a toda la
familia más cercana (incluso al segundo o tercer grado): desde
la ejecución del animal (incluso antes, cuando se preparaban
los utensilios, condimentos y otros objetos necesarios para ello), hasta
el proceso de embutido (tras las labores previas de chamuscar, pelado
o raspar, abrir en canal, extraer y separar, picar y guisar), culminando
con la fase de colgar esas piezas, o de salar y tender los tocinos en
desvanes u otras dependencias apropiadas para ello. Sin olvidar la comida,
cena y aperitivos intermedios (con presencia de derivados del cerdo,
dulces caseros, vinos y licores, frutas de la tierra...), en los que
no faltaban manifestaciones folklóricas locales, fueran cánticos
o bailes (también los niños también tenían
su propio repertorio, de juegos varios o asado de rabos y moragas).
en la primera semana (6 y 7 de Diciembre), y relacionado con las matanzas
mencionadas, antes se celebraba (desde que se crea en 1854) la "Feria
de las Tripas y el Pimentón" que, como a veces se prolongaba
hasta el 13 ó el 14, también recibió el apelativo
de "Feria de Santa Lucía", que también se ha
perdido. E, incluso, llegó a llamarse "Feria de San Andrés",
por extensión.
Pero también era el mes de las Rondas de Navidad: grupos de amigos
o de familiares con zambombas, almireces, botellas, panderetas y otros
objetos musicales, recorrían las calles y casas entonando villancicos
y canciones del interesante folclore moralo. Desgraciadamente, hubo
una época en que se fue perdiendo esa antigua y entrañable
tradición. Pero, con el tesón y las ganas de buenos grupos
de valientes (zambomberos), incluso a veces con excelente apoyo municipal,
esta sana costumbre se resiste a desaparecer (presionada por los nuevos
hábitos que estamos incorporando, fruto de nuestra incultura
y valoración de todo aquello que nos viene de fuera).
Y así era, de ese modo prosigue, y así continuará,
el ciclo festivo de Navalmoral...
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