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Nombre: Ana Retamar
Edad: 14 años
Características: activa, dinámica preferencia por
actividades de carácter deportivo, inconformista, facilidad para
el aburrimiento.
ACTIVIDADES:
- Práctica de parapente
- Ruta de senderismo:
- Ruta de los Molinos
- Ruta en bicicleta: Las Cañadas
LOCALIDADES:
Albalá, Zarza de Montánchez, Montánchez, Valdemorales,
Arroyomolinos Montánchez, Torre de Santa María, Aldea del
Cano y Casas de Don Antonio.
Preparando el viaje
No
le gustó la idea de salir este fin de semana de viaje, ya que tenía
otros planes, como una fiesta y las múltiples posibilidades que
este evento ofrecía. Así muy enfadado todo le parece mal
por principio, soltando distintos improperios de la zona basados en tópicos
tales como: desierto, paletos, sin jóvenes, sin marcha, sin actividades,
ningún atractivo natural ni deportivo, ni de ningún tipo
"Nada de Nada". En Montánchez conoce a los chicos de
PANGEA, empresa que se dedica al Parapente y actividades de ocio, y este
se convierte en uno de los mejores fines de semana de su vida.
EL VIAJE
Durante el viaje no dejé de pensar
en lo triste que era mi vida, que hacía yo en un coche con toda
mi familia, incluida mi abuela que no paraban de hablar sobre todas las
cosas que iban a hacer en esa "perdida comarca" del Centro de
Extremadura ¿Alguien conoce la comarca Sierra de Montáchez
y Tamuja?
Llegamos a Alcuéscar, localidad un
tanto pintoresca dónde nos esperaba nuestro alojamiento, así
como una señora también un tanto peculiar nos enseñó
nuestro apartamento, (bastante cursi, esto iba de mal en peor) al subir
al salón me sorprendió la mesa de billar, y aún más
el grupo de chicos que parecía estaba organizando una salida.
De forma tímida me senté en
un sillón a ojear los folletos: Pangea, Empresa de parapente y
actividades de ocio. Fue Javier el que se acercó a mi (era tremendamente
guapo) sin saber muy bien como, me vi apuntada en la lista para el grupo
de parapente, senderismo y cicloturismo. Antes de marcharse me dieron
una hoja con los horarios, lugar de recogida, equipo necesario...
¿Has visto lo fácil que es?
Nosotros
te sujetamos el paracaídas, todo lo que tienes que hacer es correr
tan rápido como puedas. Me ponen las cuerdas de los frenos en las
manos, sujetan las bandas alrededor de mis brazos y me dan continuas palmadas
sobre los hombros: ¡BUENA SUERTE! Lo último que siento todavía
antes que Javier grite: VAMOS, vamos, vamos es una corriente ascendente
que me sopla directamente en la cara. Después tiro de las dos bandas
delanteras tal y cómo me han explicado, y corro hacia el abismo
de la misma manera que lo han hecho todos antes que yo. Mis piernas se
elevan antes que me dé tiempo a pensar en las piedras que tengo
debajo. Cuelgo en el aire... ¡De locura, de locura, de locura! Estoy
volando, completamente sola. Soledad entre el cielo y la tierra, la sensación
es mucho más intensa de lo que nunca me hubiera atrevido a imaginar.
Grandiosa incomparable, ahora si soy como una nube. Creo que es el momento
de mirar hacia abajo, me sorprendo al ver un paisaje infinito donde los
colores no se mezclan sino que como en una paleta aparecen los marrones,
amarillos y verdes perfectamente delimitados, surgen del suelo los pueblos
donde en la mayoría de los casos cobra protagonismo la iglesia,
despuntando el campanario. Pero no queda mucho tiempo para disfrutar.
Se supone que esta cosa que tengo sobre la cabeza se puede dirigir. Tiro
con timidez del freno izquierdo y con timidez del derecho. Me sorprende
lo rápido que reacciona el paracaídas. Me acerco hacia Albalá
disfruto de la vista de Arroyomolinos, vuelvo a coger altura para pasar
cerca de Zarza de Montánchez, hasta que me aproximo al valle (Valdemorales)
describiendo círculos grandes y pequeños. El campo de aterrizaje
crece, y con él mi seguridad. Lo único que todavía
me irrita bastante es la velocidad infernal con la que me voy acercando
al suelo. Requiere mucha fuerza de voluntad no empezar a frenar cuando
todavía se está arriba en el aire. Sin embargo, a cinco
metros del suelo unos instantes antes del amenazador impacto, mi intranquilidad
llega al máximo y tiro a fondo de las cuerdas de freno.
Y de repente estoy ahí sentada, en medio de la dehesa, exactamente
allí donde quería llegar. El talón izquierdo me duele
algo; un precio irrisorio por una experiencia como esta.
RUTA DE LOS MOLINOS
Sonó
temprano una voz que me despertaba del plácido sueño resultante
de la agitación del día anterior. Después de un copioso
desayuno empecé a preparar el equipo, que muy amablemente Nando
me había aconsejado. Una vez todo preparado incluido mochila con
merendilla, no pude despedirme de mi familia, ya que todos habían
tomado distinto rumbo. ¿Qué me depararía la Jornada?.
No había querido preguntar a mis compañeros de ruta que
era eso de "Molinos de agua", ya que en mi mente solo existían
aquellos de grandes aspas que en la llanura manchega luchan contra Don
Quijote, "Ya saldré de la duda pensé". en pocos
minutos en coche, llegué al lugar acordado dónde Nando,
nuestro guía nos saludaba con un guiño de ojo mientras explicaba:
"en pocos lugares de la geografía española queda tal
cantidad de molinos -unos treinta, tan antiguos - pues datados de época
romana se conservan muchos de ellos en perfecto estado. Hemos decidido
comenzar el recorrido ascendiendo y dejar para el regreso la cuesta abajo;
por eso partimos de Arroyomolinos, situado a los pies de la Sierra de
Montánchez (pequeña cordillera que separa las dos cuencas
que atraviesan la provincia de Cáceres, la del Tajo y la del Guadiana)
y nos encaminamos hacia Montánchez, levantado en la falda de la
sierra y vigilado por un castillo de origen almohade"
En este momento se interrumpe la explicación
apagada por la algarabía procedente de un grupo de escolares, que
se unían a nosotros. Todo empezó a tomar un tinte más
divertido incluso al aceptar la recomendación de visitar la Iglesia
de la Consolación (no me gusta nada visitar iglesias) pero he de
reconocer que mereció la pena especialmente contemplar su portada
en la que destacan elementos góticos y renacentistas( Mi madre
es "profe "de Arte), dónde se mezclan motivos tan contrapuestos
como escudos, calaveras y angelotes.
Cual
grito de guerra sonó el toque de atención al grupo: ¡¡¡MOCHILAS
A LA ESPALDA!!!!
Se inicia la marcha frente al ayuntamiento de Arroyomolinos y el antiguo
Cinema Molero muestra en un gesto nostálgico su cartel altivo y
orgulloso tras el paso del tiempo. Sale una calle que nos indica la dirección
para empezar la ruta y guiados por las señales nos encontramos
al inicio de esta y ante nosotros la duda de contemplar la famosa "Piedra
del dedo meñique". Por experiencia os cuento que será
el meñique de un gigante que en otras épocas anduviera por
estos lugares, aunque nos aseguraron que como todo la piedra del dedo
meñique se mueve, y nos sirve para recordar que "más
vale maña que fuerza". en nuestra subida, un poco dura, empezó
a abrir el día y así aparecía la sierra ante ojos
expectantes que disfrutando del camino ansían tomar la cima.
Decidí colgar mi cámara al cuello para no perder ninguna
instantánea de aquel momento de revelación sobre le mundo
rural que yo entendía cutre y aburrido. El camino discurría
entre tapias de piedra que separan pequeños huertos aún
labrados por el tiro animal y prados donde pastaba un burro.
¡¡¡ "ohhhhh" un Platero, necesito una foto,
cuando cuente esto creerán que estoy flipando!!!!!
Sorprenden nuestra mirada los saltarines
bosquetes de fresnos apareciendo algunos de ellos desmochados por los
vecinos que aprovechan sus hojas como alimento del ganado.
¡¡¡Que fuerte, momento celta!!!!, Un gran chozo abre
boca y ojos para relatarnos otros tiempos y otros lugares tales como las
pallozas celtas aún habitadas de los Ancares leoneses. Cierra en
forma de círculo una pared de piedra la estancia, que suavemente
cubre una techumbre muy alta formada por ramajes entrelazados en capas:
primero los juncos, luego las jaras y hacia el exterior la retama.
¡¡¡¡Descanso!!!! Nos arremolinamos junto a Nando
que prometió contarnos en la primera parada "La Batalla de
los molinos", pero cuando iba a empezar apareció un tipo gritando;
sonriente e ilusionado. Juan Lázaro Tello, paisano del lugar y
propietario del chozo toma la palabra y el mismo nos relata la famosa
batalla:
Un importante episodio de la Guerra de la Independencia contra los franceses,
en la que él ejercita aliado anglo-hispano-portugués, bajo
las ordenes del General Hill, derrotó a las Tropas del General
Girard. (Esta sería una buena alternativa para aquellos que odiamos
las clases de historia. Juan nos aconsejó subir algo más
arriba a mano izquierda para ver los restos de otro chozo original. Lo
comprobamos continuando entre alcornoques de tronco rojizo por el reciente
descorche (Parecido a una desnudo integral) y majestuoso ramaje que crece
junto a olivos centenarios de tortuosos y esculturales troncos. La ruta
nos llevó a cruzar el Arroyo, allí nos encontramos a José
Jiménez (amigo del otro tipo), que se une al grupo para relatarnos
como se molía el trigo en los molinos impulsados por las aguas
y después, cada vecino llevaba el pan a hornear marcándolo
con su propio sello para identificarlo...
¡ ¡ ¡Momento risa!!!, Uno que se cae de las pasaderas
-grandes piedras de granito dispuestas para ello-. Como era de esperar
nadie le ayuda, al contrario yo por ejemplo aprovecho la foto. Retomamos
la marcha y enseguida hallamos uno de los treinta molinos que jalonan
todo el recorrido. En este sólo queda el resto de la acequia que
llevaba el agua hasta el cubo, por donde caía el agua hasta la
maquinaria interior del molino. Pero el agua no caía de forma directa;
el molinero (me encanta esta palabra) esperaba a que la acequia y el cubo
se llenaran cerrando la compuerta existente en la base de este último,
para después abrirla y aprovechando la presión del agua
acumulada, poner en movimiento los mecanismos del molino. He de decir
que casi nunca atiendo a este tipo de explicaciones mecánicas,
pero me impresionó que desde época romana se mantengan aquí
esperando para dar una segunda oportunidad a ignorantes como yo que sólo
conocemos los de la Mancha y más que por la Gran Novela por los
dibujos animados que han facilitado mucho la adquisición de cultura
a nuestra generación ¡¡¡¡GRACIAS MOLINOS
POR RESISTIR VALIENTEMENTE EL PASO DE LOS SIGLOS!!!!!!
Alcanzamos la cima y comimos ante el impresionante
paisaje. ¡¡¡ Momento romántico!!!!!, Pero amigos
eso lo dejo para mi diario. Empieza la bajada y el rumor del agua nos
acompaña, senda marcada por un rosario de molinos nos trae los
cantos de las numerosas aves que habitan estos bosquetes (Verdecillos,
escribanos montesinos, herrerillos, Carboneros..). Así iremos descubriendo
uno y otro molino. Este es uno de los pocos momentos dónde aflora
mi amor fraternal, como hubiese disfrutado Pablo (el pequeñajo
de mi hermano)con la visión de estos personajes de aspecto robusto
y firme, cuyas figuras a lo lejos asemejan pequeñas fortalezas,
torres vigías que jalonan el valle. ¡¡¡¡Momento
nostálgico!!!!! ¿Dónde esta el metro, el bus o si
me apuras un taxi? Nando se parte de risa, yo me muero.
El esfuerzo se ve aliviado por el agradable
sonido aflautado de la oropéndola. Descansamos bajo un molino rehabilitado,
delicioso rincón donde el arroyo forma pequeñas cascadas.
A partir de aquí el camino sube con bastante pendiente entre robledales,
castaños y bancales plantados de olivos, empedrado en algunos tramos
nos lleva hasta la silueta de Montánchez. Una vez te sientas aún
con el sonido, el olor y la marca de polvo en tus botas agradeces la oportunidad
que te regala la Sierra de Montánchez.
RUTA EN BICICLETA: EL ESPACIO DE LA TRASHUMANCIA
Queridos amigos, por respeto a vuestro interés
en leer las andanzas de la Familia Retamar y especialmente en esta ocasión
las mías no pienso decir ni una sola mentira. Llego el domingo,
de forma cruel, muy, muy cruel sonó el despertador, que por supuesto
recibió un tortazo cayendo desplomado ahogando su grito en el suelo.
El único órgano de todo mi cuerpo que luchaba por salir
de un lecho mullido, calientito de olor a lavanda (Vamos, el cielo) era
mi corazón que ansiaba sorprenderse con nuevas aventuras y palpitar
a ritmo acelerado ante los ojazos de Javier ( Espero olvides que he dicho
su nombre. Pero el resto de mí no le acompañaba: parapente,
senderismo y ahora montarme en una bicicleta, mucho para una niñata
de Madrid que recorre el mundo desde su ordenador.
Sorprenderos,
pudo el corazón al oír la voz de ese maravilloso chavalote
cuyo nombre no repetirá a vuestros curiosos oídos. Tres
segundos fueron necesarios para calzarme botas y pantalones y estar en
la cocina recogiendo la merendilla. Las bicicletas y el resto del grupo
nos esperaban en la Basílica de Santa Lucía a las afueras
del Pueblo entre naranjos apareció soberbia ante mí como
Diosa fuerte y bella, parecía que se había arreglado para
la ocasión. Esta Basílica visigoda merece una mención
especial para la que no creo estar a la altura (la visión de mama
será mas acertada. Me costó el primer pedaleo y el segundo
e incluso el tercero pero una vez cogimos la carretera (Nacional 630)
todo fue sobre ruedas (¡¡Qué original!!!).
La jornada se me apetecía entretenida,
e incluso se dibujo mi sonrisa al imaginar el símil de este grupo
de" ciclistas casuales" a los rebaños que en épocas
pasadas recorrían estos lugares con la única intención
en su marcha de no perder al compañero que llevaban delante. Mientras
mi mirada recorría el paisaje marcado por una línea recta
de llano (tan diferente al de días anteriores) en mi mente aparecía
el relato de mi profesor explicando el espacio de la trashumancia:
"La cañada no es sólo
una línea en el mapa. Las vías pecuarias son en realidad
auténticos pasillos culturales que, en compleja red forman un gran
entramado cubriendo el territorio definen en gran manera sus características.
Así cuando más nos acercamos a zonas de pastizal, más
aparece dominado el entorno por la influencia de la cultura trashumante.
Es como silos límites de cordeles y veredas se fueran diluyendo
hasta abarcar todo el espacio. Algunos puntos son especialmente significativos
en este aspecto, bien por la confluencia de importantes cañadas,
bien por la densidad de pequeñas vías y pastizales. Valdesalor
y la comarca de Montánchez pueden ser un ejemplo de ambas situaciones.
Tres importantes cañadas delimitan este espacio: La Cañada
Soriano Occidental, la de la Plata y la Leonesa Occidental.
Valdesalor ha sido punto tradicional de encuentro de pastores y ganaderos
que por los distintos caminos buscaban afanosos sus destinos. Todavía
hoy podemos encontrar vacadas que en este punto, abandonan la Soriana
para encaminarse hacia el puerto del Pico, utilizando alternativamente
las tres rutas expuestas, confirmando el concepto de red viana abierta.
Sin duda el paso de las vacas avileñas por este puerto o por el
Tornavacas es uno de los más impresionantes espectáculos
que nos puede mostrar la trashumancia en la actualidad".
Se
convierte el río Salor en guía del recorrido, siguiendo
su curso nos encaminamos por un cordel hacia Torreorgaz por los Llanos
de Cáceres.
Es en este momento cuando Javier (si repito su nombre varias veces, es
porque él es quien lleva el grupo (" Picarones") decide
que vallamos paralelos a la carretera sin dejar pasar, que esta era en
otro tiempo la transitada Ruta de la Plata y así hace mención
de Casas de Don Antonio y Aldea del Cano, dos localidades que si el tiempo
y las fuerzas nos permite visitaremos -según él merece la
pena, pero yo no se- Nos hace señas y tenemos que apeamos. ¡¡¡
Momento prismáticos!!!!
Un montón de avutardas, al principio me cuesta localizar, no estoy
muy acostumbrada pero gracias a Dios son lo
bastante gordas para paliar mi torpeza. Cuando digo gordas es porque realmente
me sorprendieron ya que yo tenía la imagen del póster y
nada más lejos de la realidad. ¡¡¡¡Que
pasada!!!.
Si creéis que todo termina así estáis muy equivocados,
lo bueno empezó cuando uno de esos pajarracos empieza a inflarse
(ya, sé que no es muy técnico) pero sus plumas hacen que
tome un aspecto de bola y como si le diera un aire empieza a bailar haciendo
círculos (se llama hacer la rueda) yo estaba perpleja, esto es
el cortejo amatorio que ofrece el macho (¿os suena de algo?). A
mí me entró la risa recordando la pista de una famosa discoteca
de Ibiza. Estuvimos varios minutos observando y fuera de broma, me pareció
precioso.
El poder disfrutar de este acontecimiento
se debe a que este espacio está declarado zona especial protección
para aves (ZEPA) y en él podemos encontrar una abundante y variada
muestra de la avifauna: a parte de nuestras amigas las avutardas, sisones,
alcaravanes, alimoches, águila, milanos, grullas, chotacabras y
cigüeñas blancas inseparables compañeras de viaje y
negras siendo estas ultimas mucho más difíciles de ver.
Por la orilla del río Salor, continúa el llamado cordel
de la calzada que se dirige a Torremocha. Lo seguimos y nos encontraremos
con la ermita del Salor, junto a la que existe un albergue para caminantes.
Allí comimos y disfrutamos del palique que muy amablemente nos
ofreció un vecino que había sido pastor.
Pedro nos hablaba de otro siglo, o de otro mundo: "Mejor o peor,
que sé yo todo en la vida tiene su momento, a mi me gusta la vida
de ahora porque tenemos de toó pero me gustó mucho lo que
vivi de pastor, las amistades, las charlas. Todavía me escribo
con dos serranos de mi quinta y más de una familia, hijos de aquellos
que con las primeras nieves bajaban de Cameros han venido de visita. Era
una forma de vida dura, y por ello todo tenía el sabor a queso
picante de oveja y el vino añejo que guardábamos en el zurrón,
nos despertaba el ladrido del perro fiel que hablaba con su mirada cuando
era tu único compañero al fuego. EL calor del rebaño
que se acababa con la fiesta del esquileo. Año tras año
hizo que todos los pastores nos conociéramos de norte a sur y de
Este a Oeste. Juan (como cantaba) Isidro, (Vaya migas preparaba) Teodoro
grande y Teodoro Chico (padre e hijo, el primero era el que más
bebía y el otro el que con más gracia endulzaba a las mozas
el día de baile) Muchas cosas niños, muchas cosas pasaban
en el campo".

Antes de volver a cabalgar en nuestro rocín
de acero, visitamos la ermita (que empeño tiene este Javier en
visitar iglesias, santuarios y demás ¿será seminarista?).
Y allí charleta de párroco local: La virgen del Calor
ha sido uno de los centros devocionales más importantes de todo
este territorio, pues estuvo al cuidado de cabaileros templarios durante
largos años. Aquí se fundó en 1345, la orden nobiliaria
de los Caballeros de Nuestra Señora del Salor, de gran raigambre
entre la nobleza cacereña. El templo de estilo mudéjar alberga
interesantes punturas murales de los siglos XV y XVI...
Nuestro ya gran amigo el río nos
lleva hasta Torremocha, lugar donde, pasa el cordel de la Calzada que
utilizaban, y aún todavía usan los rebaños que recorriendo
el tramo final de la cañada Leonesa Occidental cambiaban a la Ruta
de la Plata.
Preguntamos y nos mandaron "en cá
Cecí", palabras textuales, pero no estaba Cecilio en su lugar
estaba Domingo que muy amablemente nos atendió explicándonos
que su hijo estaba echando de comer al ganao. Café, descanso y
votación, teníamos tiempo de visitar Aldea del Cano llegando
a esta localidad por una carreterilla comarcal, se decidió casi
por unanimidad acercarnos a Aldea ( yo fui la única que voto de
forma negativa a la propuesta, yo y mis piernas. El cansancio no me hizo
disfrutar del viaje, solo esperaba que cada cambio de rasante o después
de una curva cerrada apareciese el pueblo, el paisaje era bonito, diferente
al recuerdo ya lejano que tenía de la mañana, encinares
enmarcados en muros de piedra, dejaban avistar sugerentes berrocales.
Pero yo estaba para el arrastre, ni Javier me parecía ya tan guapo.
¡¡¡¡Momento
Milagro!!!! Aparece Aldea del Cano. La Aldea Del Cano conocida antiguamente
como la Venta del Cano merece destacar su iglesia parroquial de San Martín
de Tours, patrón del pueblo; construida con mampostería
y sillería a finales del siglo XV y principios del XVI. Su torre
es de planta cuadrada con abundante decoración de bolas que nos
marcan la procedencia portuguesa de sus canteros. Hay varios retablos
barrocos y rococó pero el más importante es el retablo mayor,
del siglo XVII y donde se ubica el Patrón. La ubicación
de este municipio en plena Vía de la Plata, así como en
la ruta de Cañadas Reales, le otorga importantes potencialidades
turísticas Prueba de este enclave son las actuaciones que se han
desarrollado en el pueblo como consecuencia del tránsito de los
ganados trashumantes en su camino de Monesterio a Astorga, y que forma
parte de la revitalización de la trashumancia gracias a proyectos
como el denominado "Proyecto 2001".y el de Revalorización
de la Cañada Soriano Occidental "Trashumancia Viva".
Recuerdo bien la explicación porque fue recibida en un confortable
sillón de la casa Rural que hay en esta localidad mientras esperábamos
el coche para recogernos.
Fueron unos de los mejores días de
mi vida, lo sé porque soñé con ellos durante todo
el día que necesite para reponerme y porque volveré para
encontrar nuevas sendas y nuevos personajes. Os dejo le estoy enviando
las fotos a Javier.
Hasta pronto.
Ana Retamar |