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En
uno de los lugares más bellos de la campiña dombenitense,
a escaso 7 kms. de ese mundanal ruido que produce la ciudad, un mundo
de sensaciones diferentes surge alrededor de ese lugar donde dicen apareció
la Virgen de las Cruces "patrona de la localidad".
La
ermita, que alberga a la Virgen es el punto de referencia por excelencia
para dar comienzo a nuestra ruta; ruta que en este caso no se adentra
de lleno en la Sierra de Ortigas como quizás algunos puedan imaginar
y de la cual hablaremos en otra ocasión, sino que es una ruta paralela
a la misma con fácil acceso para todos.
24 son los Kms. a recorrer y que bien pueden realizarse
a pie, bici, caballo o en vehículo aunque se recuerda que no es
obligatorio hacer el recorrido al completo, pudiéndose adaptar
este, a un bonito paseo tanto en primavera como en otoño.
El
Cordel de Sevilla es el primer camino a tomar. Este, que empieza subiendo
por una empinada aunque sencilla cuesta que comienza en la ermita, es
un antiguo cordel de ganado donde la diversidad vegetativa juega un papel
importante caracterizado por retamas, ahulagas o cardos entre el canto
de gorriones, alondras o cogujadas entre otros.
A medida que nos adentramos
chaparras y encinas son también apreciables en nuestro camino;
lugar donde sus construcciones, favorecidas por la abundancia del agua
de los numerosos pozos existentes, origina si miramos hacia atrás
una bella y última estampa de la ermita.
La diversidad propia de la zona es cada
vez más rica. El olmo, la higuera, el chopo, la adelfa e incluso
el platanero, constituyen ahora un bello paraje donde la jara, el cantueso
o la torvisca están también presentes.
Suelo
cuarcítico por la cercanía de la Sierra de Ortigas se encuentra
por doquier, encontrándose la característica peculiar en
la zona de la Serrezuela donde por el contrario el granito difiere notablemente.
Aquí en estas cercanías, es donde se encuentra el pozo y
fuente del cordel, surgencia natural frecuente a los pies de la sierra,
especialmente cuando hay pedreras.
Desde aquí, se puede
apreciar la Sierra de Magacela con su roquero castillo, Villanueva de
la Serena y algunos pueblos de la Serena más al fondo constituyendo
excelentes panorámicas divisables en días claros o al encendido
de su alumbrado.
Prosiguiendo nuestro recorrido la vegetación
cada vez es más exuberante, siendo los conejos, las liebres o las
perdices las que juegan también aquí un papel importante,
pudiendose encontrar tal vez algún jabalí, especie cinegética
que abunda en la sierra.
Ya
descendiendo y pasando por cortijos singulares del lugar, la mirada se
fija en el relieve orográfico que se encuentra más al sur,
donde las sierras de la Bóveda, la Lapa, la Trancha, la Víbora
y la Utrera dominan la zona.
A continuación, lo
llano comienza y en ello se puede apreciar restos de algunos corralones
para el aprisco del ganado principalmente de cabras y cabritos. Esto es
el comienzo de la zona donde los cultivos como el del trigo se realizaban
siguiendo la práctica de los cuartos o bien en tres hojas, adaptadas
a un sistema de rotación trienal de cultivo; sistema de rotación
donde el primer año se sembraba trigo, al año siguiente
se retiraba en barbecho blanco y al posterior se sembraba el girasol.
En este entorno no es difícil encontrar la presencia del aguilucho
cenizo así como otras aves de las denominadas esteparias.
Cuando tomemos el camino
de Saucillo, pequeñas zonas desprovistas de vegetación nos
encontraremos en él. Esto se debe a la existencia aquí de
la llamada piedra azul; piedra de la que en antaño se sacaba la
tierra azul con la que se hacía un caldo muy espeso el cual servía
para pintar las fachadas e interiores de casas.
En
esta zona, un gigantesco pino piñonero es el ejemplar predominante
junto a varios eucaliptos, siendo los olmos del camino y la palmera los
que nos permiten descubrir las huertas del entorno, lugar donde aparecen
plantas aromáticas como el poleo, la menta o el orégano
junto a una buena muestra de especies arbóreas muchas de ellas
frutales como es el caso del nogal, caqui, níspero, higuera, granado,
almendro e incluso algún olivo de hace años. En este enclave
la característica peculiar se encuentra en la washintonia y una
llamativa morera pendular, restos de lo que debió ser antiguamente
un magnífico jardín o huerto compuesto por exuberantes árboles.
Un antiguo lavadero para
lavar ropa que aunque ya en desuso recuerda las costumbres de antaño
junto con una noria configuran también el paisaje; noria con la
que aún es posible sacar agua de un magnífico pozo para
el riego del lugar.
En
este camino el berrocal granítico hace presencia de nuevo, modelando
el paisaje un conjunto de bolos graníticos, que por efecto de la
erosión han adquirido muchas veces formas caprichosas las cuales
algunos comparan con figuras de animales o con cosas conocidas. Allí
una bonita dehesa de encinas aparece de repente, siendo el color amarillento
que presenta algunas veces la copa de éstas y esa multitud de flores
multicolores que conforman la campiña el factor primordial en el
que la avifauna representa con policromos abejarucos, urracas, perdices,
abubillas y numerosas rapaces el complemento idóneo de tan maravilloso
paisaje.
Cambiando de dirección,
andaremos durante un largo trecho por el Cordel de Marugate, antigua vía
pecuaria que discurre en paralelo al Río Ortigas y donde la vegetación
fluvial destaca por su proximidad a este con la presencia de fresnos,
sauces, adelfas etc. La familiar cigüeña es aquí donde
destaca entre golondrinas, alcaudones o lavanderas por mencionar algunas
de las especies más predominantes.
Ahora nos encontramos en la zona conocida
en Don Benito como "Zona de los Molinos"; molinos que antiguamente
se dedicaban a la molienda de cereales y que ya en la actualidad prácticamente
abandonados pueden ser visitables sin dificultad.
Pero el río está próximo
y nunca mejor dicho para visitarlo que a través de la Vereda Jabeña,
bonito camino en el que la vegetación sigue aún presente
con su riqueza entre la que podemos encontrar espárragos, achicorias...
El
río Ortigas debió tener, hace no muchos años, a ambos
lados de su cauce una banda de vegetación compuesta por especies
muy particulares, árboles y arbustos capaces por un lado de vivir
con sus raíces enterradas en un suelo permanentemente encharcado
y, por otro de soportar las crecidas estacionales própias de los
ríos de nuestras latitudes. Hoy día, aún pueden contemplarse
en él magníficos ejemplares de fresnos, sauces y chopos
junto a otras especies de matorral como son las adelfas, tamujas, atarfes,
juncos y zarzales.
Es en este río donde garzas, nutrias,
pollas de agua, ranas y un buen número de especies piscícolas,
invertebrados e incluso anfibios hacen vida, sin olvidar el cangrejo americano,
especie que hace años fue introducido por la mano del hombre.
Doña
Blanca, espacio natural perteneciente al Ayuntamiento de Don Benito es
una finca situada estratégicamente sobre una loma en las cercanías
del río Ortiga, desde la cual se puede disfrutar de magníficas
vistas. En su terreno, aparte de encontrarse numerosos enterramientos
de culturas diferentes excavados en la roca, existe la posibilidad de
disfrutar del area recreativa con que está equipada.
En esta zona, considerada
área de transición, vamos a encontrar muestra de los diferentes
sistemas que aparecen a lo largo del recorrido. Un primer tramo donde
hemos visto restos de los tres molinos, el único fácil de
visitar y que aunque se encuentre en ruinas tiene aún un innegable
valor, una segunda zona de berrocal granítico, de nuevo con formas
caprichosas y que se encuentra próximo a la casa y una última
zona que nos conduce hasta las llanuras cerealistas.
Abandonando
ya Doña Blanca, encontramos antiguos olivos que han sido trasplantados
tanto en la confluencia del camino de esta finca como en el Camino de
los Bellacos. En este espacio, considerado auténtico subebaja al
encontrarse sobre terrenos arenosos procedentes de la degradación
del granito, se puede encontrar líquenes y musgos donde entre ellos
aparece la dedalera, la linaria amarilla, la escoba o retama y el cantueso.
Aves como las terreras, bisbitas, cogujadas y alondras, informan en este
lugar de la cercanía de las cromáticas llanuras cerealistas.
Terminando
ya nuestro recorrido, el Camino de los Bellacos es el que nos conduce
hasta la carretera. Colores interrumpidos por las rojas amapolas, moradas
achicorias y cardos rosas y amarillos, visten ese jalonado espacio donde
algunos árboles ornamentales también hacen presencia. Desde
aquí un pozo rematado en cantería sobre ladrillos en las
cercanías del arroyo, al fondo la sierra y en el horizonte los
bellos Castillos tanto de Magacela como de Medellín, son las últimas
imágenes que podemos apreciar antes de llegar a la localidad.
CONSEJOS ÚTILES
Antes
de iniciar el recorrido comprueba tu condición física,
así como la de tus compañeros y sobre todo la de los niños.
- Planifica bien la excursión. Te ayudarán
tanto mapas como este artículo.
- Lugareños, guardas y propietarios también te aconsejarán
sobre la ruta. Pregúntales.
- Recuerda que necesitas vestimenta adecuada, sobre todo calzado sólido
con suela adherente. En algunas temporadas probablemente necesitarás
protección contra el frío y el viento.
- Adapta el ritmo a tus posibilidades y a la de tus compañeros.
Un paso demasiado rápido conduce irremediablemente a un agotamiento
prematuro.
- Los descansos pueden ser también motivo de accidente.
- Una caída también es posible en terreno fácil,
es necesario estar atento. Las pendientes con hierba, sobre todo si
están mojadas, son siempre difíciles y peligrosas.
- Retroceder cuando sea oportuno no es ninguna deshonra, sino un signo
de prudencia. Puede ser necesario cuando cambie el tiempo, haya niebla
o si el camino es demasiado difícil o no se encuentra en condiciones.
La alimentación y la bebida son siempre fundamentales en un itinerario.
Comida ligera y energética y agua deben llevarse siempre en la
mochila. Comer antes de tener hambre y beber antes de tener sed son
consejos primordiales en nuestra ruta.
- La libertad así como el respeto profundo de todo lo que rodea
es la base fundamental del senderismo. La degradación del medio
ambiente va en aumento, pues son muchos los que salen al monte. Hay
que cuidar los espacios naturales, no tirar basura, no talar árboles
ni encender fuego.
- Recordar que durante el recorrido nuestro andar debe pasar inadvertido,
evitando hacer ruidos molestos, recolectar plantas, capturar animales
o dejar basura.
DATOS TÉCNICOS
Altitud 300-600
MTS
Distancia 23,8
Kms
dificultad Baja
DURACIÓN
A pie
Jornada Completa
en bicicleta Media Jornada
A caballo Media Jornada
en vehículo 2 horas y media

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