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La comarca de
la Serena es un territorio situado al Este de la provincia de Badajoz
caracterizados por la existencia de terrenos de penilladura, con relieves
suaves y ondulados, en altitudes comprendidas entre los 300 y 500 SNM.
Los suelos son poco profundos, existiendo frecuentes afloramientos de
pizarras.
La vegetación potencial de la zona son los encinares mesomediterraneos,
que ahora cuentan con una representación marginal. Por tanto, la
vegetación actual es el resultado de la deforestación sufrida
durante los siglos anteriores y acelerada por diversos procesos erosivos,
que han propiciado la permanencia de una etapa estable de pastizales y
matorrales de elevada calidad. Dichos pastizales pueden considerarse como
pseudoestepas o estepas antropogénicas, en los que predominan las
gramíneas y otras especies de carácter anual. En los valles
existen arroyos que recogen el agua de escorrentía de la lluvias
y mantienes una valiosa vegetación de adelfas
(Nerium oleander) y tamujos ( Securinega tinctorea). La escasa rentabilidad
de los terrenos para la agricultura ha propiciado el abandono de los cultivos,
siendo la ganadería la actividad económica la actividad
económica principal.

Las particularidades ecológicas
del área han favorecido el asentamiento de una fauna típica
de terrenos abiertos: avutarda (Otis tarda), sisón (T.Tetras),
cernícalo primilla ( Fnaumanni),
alcaraván (burhinus), aguilucho cenizo (Circus pygargus), y también
es crucial para la supervivencia de otras especies nidificantes en las
sierras circundantes: cigüeña negra (ciconia nigra), águila
perdicera (Hieraetus fasciatus), águila real (Aquila chrysaetos),
halcón peregrino (Falco peregrinus), alimoche (Neophron percnopterus),
buitre negro (Aegypius
monachus), que se alimentan en dichos terrenos.
La Sierra de Tiros esta formada
por un conjunto de formaciones montañosas de origen cuarcítico
pobladas de vegetación mediterránea (encinares, alcornocales,
enebros, acebuches), destacando sus umbrías de densa cobertura
y los cantiles rocosos. Los terrenos abiertos de la Serena y sierras circundantes
constituyen conjuntamente un ecosistema con un gran valor de conservación
y dependientes entre sí.
La Serena puede considerarse el
área de la Península Ibérica y del Oeste de Europa,
donde
las formaciones naturales de pastizales, alcanzan una mayor extensión
y continuidad, mostrando un elevado grado de conservación de la
riqueza y diversidad de las comunidades de aves. La ZEPA de la "Serena
Y Sierra de Tiros" incluye mas del 50% de los pastizales naturales
(hábitat prioritario) mejor conservados de Extremadura, ocupando
una superficie continua de gran extensión y albergando importantes
elementos diversificadores. Estos pastizales y el peculiar uso agrícola
y ganadero de las tierras han favorecido el asentamiento de una variada
fauna propia de terrenos abiertos, destacando las poblaciones de aves
esteparias, con importancia a nivel regional y nacional. En Extremadura
no existe ninguna otra superficie con mayor valor para el hábitat
y las especies asociadas y que pueda conservarse como una unidad de gestión.
La zona cuenta con la presencia
de varios cursos fluviales, en su mayoría estacionales, con una
diversa vegetación de adelfas (Nerium oleander), tamujo (Securinega
tinctorea) y acebuches (Olea silvestris), cuya superficie quedó
seriamente reducida cuando fueron construidos los grandes embalses del
río Zujar (Embalse del Zujar y Embalse de la Serena). Dichos cursos
fluviales son el refugio de especies piscícolas como Calandino
(Tropidophoxinellus alburnoides), Boga (Chondrostroma polylepis), Pardilla
(Rutilus lemingii) y Colmilleja (Cobitis paludicola), muy amenazadas por
el efecto de los embalses. Destaca también la importancia de la
zona para Galápago europeo (Mauremis leprosa) y Nutria (Lutra lutra).
Los cursos fluviales son excepcionales
corredores para la fauna, especialmente en terrenos abiertos, destacando
por su importancia el Río Esteras, Río Gadalefra, Arroyo
del Buey y Arroyo Almorchón.
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