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La
fabulosa dispersión dolménica de Valencia de Alcántara. |
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Por Eustaquio López. Cronista de la Villa. |
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| [Establecimientos de Valencia de Alcántara en ALEX] | ||||||
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Una riqueza prehistórica de la Edad del Bronce y declarada bien cultural con categoría de zona arqueológica en su conjunto, que cataloga 42 dólmenes nominados y 14 desaparecidos. Al visitar un dolmen la primera
deducción, tras la admiración que suscita su presencia, es que nos contemplan
desde sus ortostatos nada menos que 5000 años, y el asombro crece sabiendo
que todo ese conjunto del término de Valencia de Alcántara es el más importante
de Europa Occidental, ya incluido en la lista de la UNESCO para aspirar
a ser declarado Patrimonio de la Humanidad, tanto por la calidad de sus
construcciones como por la cantidad conservada. La primera referencia
a estas construcciones megalíticas se remonta a 1763 y aparece en la crónica
general de la Orden de Alcántara de Fray Alonso de Torres y Tapia, pero
definiendo mal a esos monumentos pues se les atribuyen denominaciones
como "antas o sacelos" (anta es vocablo portugués) "garitas", "refugios",
"aras de sacrificio a los dioses" etc. Conceptos
que durarán hasta finales del s. XIX, en el que ya Miles de años habían pasado
y esos monumentos se encontraban no sólo en completo abandono y desconocimiento,
sino profanados por buscadores de tesoros que por ignorancia pensaban
hallar oro en ellos, sin saber que cuando se construyeron, no se conocían
todavía los metales, de ahí que bastantes de esos dólmenes muestren sus
entrañas destrozadas e incluso caídos sus ortostatos y sus tapas. Casi
todos pertenecen al tipo de corredor y cámara poligonal cerrada y en su
mayoría están construidos con piedra de granito aunque otros lo fueron
con pizarras. Precisamente así es el nº 42 descubierto últimamente en
Valdelucía. LAS RUTAS: Las diez
rutas se distribuyen de este modo: primera, con 6 dólmenes, zonas de las
Lanchas hasta el Corchero; segunda, con zonas de Huerta de las Monjas,
tapada del Anta, la Miera y la Barca; tercera, con 2, zonas de Caparrosa
y El Palancar; cuarta, con 5, zona de la Zafra; quinta, con 2, zona de
las Tapias; sexta, con 6, zona de la Aceña; séptima, con 5, por San Antón,
Valbón y Huerta del Látigo; octava, con 1, el Torrejón; novena, con 1,
en Tiracalzas, y décima con 1, en Chaves. Las más asequibles para el visitante
son las de la Aceña (ruta 6), con el más emblemático de los dólmentes,
"El Mellizos" o "Anta de la Marquesa"; la quinta en las Tapias, además
la más cercana a la villa, y la primera, por las Lanchas, también próxima,
siendo la preferida sin duda la sexta, por la Aceña. En la Oficina Comarcal de Turismo se facilitan los mapas y se asesora al interesado en cuanto a la ruta a elegir. De entre tantos estudios científicos realizados en los últimos años sobre los dólmenes destaca el elaborado por la arqueóloga Primitiva Bueno, editando medidas y definición de las características de cada uno. Son pues esas construcciones del megalitismo unas reliquias valiosas que nos confirman la numerosa población que habitó los campos de Valencia de Alcántara en el período calcolítico, distante de nosotros uno 50 siglos, y que testimonian el modus vivendi de aquellos antepasados para quienes la piedra era su vida. Entre las curiosidades que despiertan esas construcciones funerarias resalta la incógnita del modo de realizar la obra. Las losas, algunas con muchas toneladas de peso, fueron transportadas, desde la cantera. Sólo Dios sabe cómo se extraían y se llevaban hasta el lugar elegido con sólo los medios humanos, a base de rodarlas, quizás, sobre troncos. Toda una gigante obra que merece admiración, respeto y conservación por más siglos. A eso está tendiendo la revalorización que se viene realizando en los últimos ocho años.
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© Senderos de Extremadura, 1999. Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor |
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