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La comarca de Lácara es buen compendio
de Extremadura ya que en ella se encuentran zonas de sierra, de dehesas
y campos de regadío. Es un paisaje de contrastes en el que el componente
productivo agrario debe buscar la calidad fruto de un trabajo profesional
en los regadíos, en las industrias, en la extracción del corcho o el manejo
ganadero.
La actividad económica
de la comarca de Lácara se ha basado tradicionalmente en los sectores
agrícolas y ganaderos permaneciendo al margen del desarrollo del turismo
español; a pesar de no haber sido nunca una comarca turística existe la
posibilidad y la esperanza de que se consagre como destino turístico y
ese es sin duda el reto que hay que afrontar.
Por tanto, son los recursos naturales
y monumentales los pilares fundamentales que deben sustentar el despegue
turístico de la comarca de Lácara ya que contamos con suficientes recursos
para apostar decididamente por el desarrollo sostenible y coherente del
turismo. Sin duda, uno de los monumentos con mayor valor histórico es
el
Dolmen de Lácara que se localiza en las cercanías
del municipio de La Nava de
Santiago en dirección a Aljucén.
Las construcciones megalíticas
europeas, formadas por grandes piedras sin labrar, se pueden clasificar
en cuatro tipos distintos: menhir o monolito compuesto por una sola piedra;
el círculo de piedras formado por varios monolitos y denominado cromlech;
en tercer lugar el alineamiento de monolitos y finalmente la cámara mortuoria
o sepulcro.
De estas cámaras existen tres
tipos: el dolmen o simple cámara mortuoria; la tumba de corredor en la
que se construye un pasillo que da entrada a la cámara y finalmente la
galería que no es otra cosa que una cámara larga y rectangular. Se calcula
que en Europa aún se conservan en pie más de 50.000 dólmenes.
El dolmen de Lácara se encuentra
en una hondonada y se compone de un sepulcro de largo corredor cubierto
en su día por un túmulo elíptico de piedra y tierra; la cámara conserva
ocho losas de granito que la delimitan y la cubierta está prácticamente
desaparecida. Por lo que respecta al corredor debemos mencionar que se
encuentra dividido en un vestíbulo y dos antecámaras cuya anchura oscila
entre los dos metros y medio y los tres metros.
Los expertos coinciden en que
su finalidad era funeraria y se destinó a enterramientos colectivos utilizándose
durante el Calcolítico y la Edad del Bronce. En las sucesivas excavaciones
se han encontrado ajuares funerarios así como vasijas hechas a mano, puntas
de flecha, cuchillos y fragmentos de puñales de sílex, cuentas de collar,
ídolos y puntas de lanza de cobre.
La comarca de Lácara cuenta con
una gran riqueza de monumentos megalíticos, principalmente dólmenes que
desgraciadamente hasta la fecha no habían sido convenientemente valorados
ya que con frecuencia se les
consideraba simples piedras en medio
del campo que en algunos casos acababan siendo expoliadas. Otra dificultad
añadida para su adecuada conservación hay que buscarla en el hecho de
que, en la mayoría de las ocasiones, la propiedad del terreno en el cual
se ubicaba el dolmen se encontraba en manos de particulares que no prestaban
excesiva atención al cuidado del monumento.
Estos monumentos, y más en concreto
el dolmen de Lácara pueden ser los impulsores del incipiente movimiento
turístico que empieza a detectarse en la zona pero sin olvidar que el
turismo es una actividad multisectorial que precisa la conjunción de diversos
servicios en los que intervienen tanto la iniciativa pública -en lo referente
a infraestructuras y comunicaciones- como la privada. Además los beneficios
económicos son ya el principal criterio a la hora de apostar por el turismo
sino el de "sostenibilidad" el de conseguir un progreso sostenible sin
que se degraden o agoten los recursos.
El turismo, el medio ambiente
y la cultura están íntimamente relacionados entre sí y es imprescindible
que el previsible crecimiento turístico pueda abrirse dentro de una estructura
sostenible.
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