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ROBLEDILLO DE GATA Un
pueblo para la contemplación |
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El pueblo es pequeño. Llegó a superar los 800 habitantes en el s. XVII, su época de mayor población, hoy apenas llega a los 200, sin embargo, Robledillo no es un pueblo en ruinas ni abandonado, antes al contrario, las peculiaridades de su ubicación en el fondo de un hermoso y angosto valle y las características que se acaban de apuntar, lo han convertido en uno de los pueblos más visitados de la Sierra de Gata y del Norte de Extremadura.
Perteneciente, por tanto, a la provincia de Cáceres, su término
municipal es frontero también con la provincia de Salamanca. El
pueblo se asienta en el fondo de un valle angosto, por el que discurre
el río Árrago, flanqueado al este y el oeste por montes
que superan los mil metros de altitud por Yedramayor, la Zambrana y la
cumbre de Ovejuela, o enfrente por el “Prao Lomo” o los serrejones
que se precipitan en la “Garganta”. Sigue el río hacia
el sur, hasta fundir sus aguas en el Alagón, a través del
cual desemboca en el Tajo. El valle se cierra hacia el norte, en “la
boca de la Golosa”, justo donde nace el río. Aunque se trata de una imagen engañosa: porque a partir de allí y a mayor altura se forma otro valle, coronado hacia el noreste por el pico más alto de la Sierra de Gata, la Bolla, con una altitud de 1.524 metros. En su ladera sur, por “Romolino”, nace otro río denominado “de las Mallas” -aunque toma otros nombres, según los parajes por los que discurre: río de la Golosa, de Linares, de Piedralá, de Malavao, de la Malena...- que ofrece la peculiaridad de pertenecer a la Confederación Hidrográfica del Duero: y es que, fluyendo por altitudes próximas a los mil metros en dirección suroeste, girará luego hacia el noroeste para unirse al Águeda y morir con él en el Duero. Es decir, que nos encontramos con el caso nada frecuente
de un municipio que ha dividido sus aguas en dos confederaciones hidrográficas
distintas, la del Duero y la del Tajo. Más aún: cuando
ahora se habla tanto de planes hidrológicos y trasvases, viene
a cuento recordar que aquí fue frecuente el trasvase de una a
otra cuenca hasta hace unos años, cuando lo exigía la producción
hidroeléctrica local para alumbrar el pueblo o el funcionamiento
de las almazaras. Pero vamos a lo nuestro. El pueblo se pega al terreno, de modo que el trazado de las calles viene condicionado por la atormentada orografía. Discurre la calle principal -la Rua- en dirección norte, paralela al río, y en ella con fluyen por cuestas empinadas las que siguen el sentido descendente de la montaña: el Barrero, El Congosto.., la misma dirección que siguen los arroyos del Barrero y el Manadero. Cuando hablamos de pueblo pega do al terreno, habrá quien
piense en casas bajitas. Nada de eso: son casas altas, de varias plantas,
lo que pasa es que la mayoría, dado lo accidentado del terreno,
dan a dos calles de distintos niveles. Casas altas, pues, construidas
con materiales autóctonos, pizarra, adobes, barro, madera de castaño
y roble... que contribuyen a esa incardinación en el paisaje a
que antes aludía. Algunas se hallan atravesadas en la misma calle,
que discurre bajo ellas como a través de un túnel: son
los llamados “balcones”. DESCUBRIR Y CONTEMPLAR Podríamos abundar en consideraciones históricas: en la existencia casi cierta de algún asentamiento prerromano, a juzgar por la icono grafía de una piedra, sin duda de carácter religioso, hallada en “el Bardal” y depositada hoy en el Museo Provincial de Cáceres, o romano, si nos guiamos por el ara votiva dedicada a Júpiter, que acabó siendo pila de agua bendita en la iglesia parroquial, y por el discurrir de la calzada romana, algunos de cuyos tramos todavía se conservan, y que por el denomina do “Puerto Viejo”, el mismo por donde ahora discurre la carretera hacia los pueblos de Salamanca, llevaba a Ciudad Rodrigo pasando el castro próximo a Zamarra, o de la ya documentada historia medieval y moderna. Igual que podríamos detenernos en otras cosas
importantes o curiosas. Por ejemplo, en su iglesia parroquial, obra de
mediados del s. XVI, que encierra cinco retablos con una buena colección
de tallas de madera policromada, o en la extraordinaria y expresiva talla
del “Cristo yacente”, situada bajo el altar, salida si no
de las manos, sí del taller de uno de los grandes imagineros castellanos,
Gregorio Fernández; o en el artesonado mudéjar que cubre
la sacristía, de la misma hechura del que cubría la cabecera
de la iglesia, sustituido en razón de su mal estado en los años
treinta -a cuántas barbaridades ha llevado la falta de ideas y
la escasez de medios- por una bóveda de aristas. Visiten la iglesia
si quieren, que no habrán perdido el tiempo. Pero luego, acóndese
en el atrio airoso que la rodea y contemplen el paisaje. Y déjense
llevar, aunque sea sin rumbo, por calles y callejas, por balcones y pasadizos.
Y entren en el juego de las luces y las sombras. Y sientan el silencio.
Y traten de escuchar desde distintos sitios el murmullo del agua del
río, o la de los arroyos que tal vez discurran bajo sus pies. Está -ya
lo hemos dicho- el paisaje como elemento fundamental en el encanto del
conjunto que ofrece Robledillo de Gata. Se acurrucan a la vera del río
los pequeños huertos, y ascienden por la ladera abancalada viñedos
y olivares. Y más arriba, el monte: montes en los que lucha por
sobrevivir una vegetación que fue abundante de castaños
y robles, de pinos más tarde, cuando las repoblaciones prometían
la redención; luego vinieron los incendios pavorosos y allí siguen
las huellas. El espacio que dejan los árboles lo invadirán
el brezo, la carquesa, el jaguarzo y el cueso, y verdaderos bosques de
helechos en las zonas más húmedas. Todo ello, sea bosque
o matorral, constituye un manto verde permanente, tan característico
de toda la Sierra de Gata. Pero el paisaje no es sólo para con templar,
sino para andar. Es la manera de adentrarse en él, de fundirse
con él. Los viejos caminos de herradura y las nuevas pistas abiertas
en la montaña permiten recorrer el término de parte a parte,
descubrir nuevas perspectivas, res pirar el aire puro, sentirse inundado
por la naturaleza y en paz. En coche, en bicicleta y mejor andan do si
le echa un poco de valor, podrá asomarse a Castilla por la ‘Cruz
del Puerto” a la sombra vencida del viejo y derruido “fortín” árabe,
contemplar desde la Bolla media Extremadura, un buen trecho de Castilla
y Portugal hasta la Sierra de la Estrella, ver el valle del Árrago
desde la “Collada de la Moza”, visitar lo poco que queda
del convento franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles
y asomarse al “Chorro”, una cascada natural que forma el
río de los Ángeles, allá por los Llanos, donde confluyen
varios términos municipales (digamos entre paréntesis que
este es el auténtico “Chorro de la Meancera”, no “el
chorro” del Gasco, con el que muchos lo con funden). O si le teme a los calores, pasee por las proximidades del río, entre bosques de castaños y pinos, espesuras de helechos, brezos y otros arbustos... Y si el calor le ataca, zambúllase en las frescas aguas de la piscina natural del Machío, encima mismo del pueblo, verá el viajero qué pronto se le pasan los sofocos. El colofón es obvio. Cuando la tarde cae y el
sol se escapa monte arriba, la hora que en el pueblo llamaban “de
las oraciones” por la antigua costumbre de hacer el toque del “ángelus” al
oscurecer, es buen momento para catar los vinos del lugar en alguno de
sus bares, mejor con un “tentempié”. Y si el viajero
es de los que “ligan la hebra” fácilmente y ha hecho
algún conocimiento, no le faltará la invitación
hospitalaria de algún vecino en alguna de las pequeñas
bode gas que hay en cada casa, lugar muy indicado para la merienda, la
tertulia y para pasar el rato. Y CONVIVIR En cualquier caso, una invitación a visitar un
buen pueblo, que pareciera haberse detenido hace varios siglos en la
historia. Todo es una incitación para el viajero: la naturaleza pura, su gastronomía, el paisaje, sus gentes, su vino generoso y de exquisito paladar, el silencio que nos permite escuchar todos aquellos secretos que posee la naturaleza, el canto de los pájaros, el murmullo del agua en sus arroyos. La magia de sus calles.
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En un principio el aspecto que presentaba era deplorable, condenada a un destino incierto, rehabilitándose posteriormente para desempeñar un nuevo papel y servir como Alojamiento Rural. La casa en la actualidad consta de cuatro plantas.
Las dos centrales están ocupadas cada una por dos habitaciones dobles con baño
incorporado dentro Cada planta tiene entrada independiente si se desea. El piso superior está ocupado por un bonito jardín con barbacoa y hermosas vistas a la sierra. La planta inferior posee una magnífica bodega tan común
por esta zona donde madura el genuino vino de “Pitarra”. La decoración de la casa es fruto de un trabajo
realizado con esmero y cariño por sus nuevos propietarios María José y
Armando, combinando magníficamente diferentes estilos, respetando
los elementos naturales como el barro, la madera de castaño y
la pizarra, siendo el deseo de los mismos que todo visitante tenga:
CASA RURAL AZABAL Construcción de tres plantas con entradas independientes con la
categoría de 1 Encina. Ustedes encontrarán en la casa todo lo necesario para pasar unos días encantadores con las comodidades modernas y la ven taja de la vida tranquila y sin prisas en nuestro pueblo. Si está interesado en la vida rural, somos agricultores y apicultores, les mostraremos como se trabaja el campo, así como la recolección del polen y la extracción de la miel. ALOJAMIENTO RURAL CASA MANADERO Consta de 5 apartamentos rurales, compuestos de habitación doble, saloncito con cocina americana y baño de distintos tamaños y precios; y en su planta baja un pequeño mesón-restaurante. Lavanda, tomillo, zarzamora, jara, brezo dan nombre a nuestros apartamentos. Sencillez y colores alegres crean un cálido armonioso ambiente. Restaurante “Manadero” ofrece platos elaborados con productos naturales, de nuestra huerta, matanza y granja. Destacando platos tan tradicionales como la caldereta
de cabrito o tan naturales como una parrillada de verduras del huerto. En Casa Manadero podrás pasar unos días de la manera que más desees, estamos abierto para hacerte disfrutar de tu estancia en nuestra casa, para informarte sobre las actividades a realizar, prepararte un magnífico desayuno con tostadas, migas, huevos fritos o revuelto, dulces caseros... degustar cualquiera de nuestros platos, prepararte un mojito de ron cubano o en invierno asar unas castañas en la chimenea, depende de ti, de cual sean tus expectativas al visitar nuestra casa.
CASA RURAL CAZAPOLEN Dispone la casa de tres plantas. En la planta baja
se encuentra la bodega donde podrán degustar el vino de esta comarca. La planta superior está destinada a los dormitorios,
con techos y armarios realiza dos con maderas de castaño y roble. Todo el exterior de la vivienda es un magnífico ejemplo de construcción serrana, habiéndose salvaguardado lienzos de entramados de gran belleza y ejemplo artístico de Robledillo de Gata. La propietaria dueña además del bar El Refugio es buena
conocedora de la comarca y le gusta orientar a sus clientes para la realización
de rutas y visitas a la zona. Habitaciones:
En la primera planta, antigua sala y alcobas, se encuentra el salón comedor con chimenea y televisor, y la cocina, completamente equipada. Por escaleras de madera se accede al resto de las plantas en las que se encuentran los amplios dormitorios con ventanas de madera y vigas en los techos, con camas de madera y/o forja, bien de matrimonio o separadas. Todas ellas poseen baño completo y calefacción central. Sus nombres son: Balcón, Escaño, Casillas, Sobrao y Solana. MESÓN Y APARTAMENTO BARRERO Se encuentra ubicado en la parte baja del edificio
donde el viajero podrá descansar
y saborear el excelente vino de la comarca, además de contemplar
una bella estampa de la localidad dada su situación estratégica.
Ofrece raciones variadas y bocatas. APARTAMENTO BARRERO El edificio ha mantenido su arquitectura popular y es soportado por varias columnas convirtiendo su situación en otro de los rincones hermosos de esta localidad. El Apartamento Barrero se encuentra en trámites de legalización
para su conversión a Apartamentos Rurales. Otra oferta más
dentro del Turismo Rural de Robledillo de Gata. CASA RURAL COSMOPOLITA Rehabilitada con materiales todos natura les, piedra, pizarra, madera, barro y con diseño y decoración de interiores y exteriores exclusivos que harán de tu estancia un lugar inolvidable. Cuenta con dos habitaciones dobles con baño, techos abuhardillados de madera, salón-cocina totalmente equipada para uso de los clientes, estufa de leña, calefacción y terraza, donde poder observar la sierra y parte del pueblo, realizada ésta con un diseño único (palos con hiedras secas, maderas de trillos, de gran originalidad), ideal para contemplar las estrellas por las noches. Una casa muy acogedora, donde duendes y hadas representados
en sus paredes te harán disfrutar de momentos inolvidables; todo
preparado para un disfrute y relax total. El cliente estará totalmente informado de rutas y todo tipo de actividades de la zona y disfrutará de una atención personalizada, así como de rutas diseñadas según gustos y necesidades. José Manuel, el casero es un escultor bien conocido en la zona, el cual transforma con tallas y raíces del campo, reciclando y bus cando sus formas en esculturas de gran valor artístico, (lámparas, mesas y otros elementos decorativos) y organiza con grupos que nos visitan (mínimo 6 personas) salidas al campo para enseñar y practicar este arte. Así es que, ya sabes, si eres un amante de la naturaleza, del reciclaje y del arte, apúntate con José Manuel lo pasarás muy bien, desarrollando parte de esa creatividad que todos llevamos dentro.” MESÓN ARTE-SANO Podrás además degustar platos típicos y de gran
exquisitez como las ensaladas de naranjas, tortas de queso del Casar
con pasas, productos ibéricos de gran calidad y buen sabor. Parrilladas
de carne y verduras.
BAR LA BODEGA DEL MARQUÉS Y si lo que te apetece es tomarte una copa en un ambiente agradable, también puedes hacerlo aquí. ¡Te esperamos!
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“No son vinos de casta los de esta tierra, y el de Robledillo es, como Vuestra Merced sabe, de los buenos del reino” carta escrita por uno de los frailes vinateros, Fray Melchor de Pie de Concha dirigiéndose al secretario del emperador Juan Vázquez de Molina. Años más tarde, en 1573, el médico Luis de Toro, ilustre
placentino se ocupó de este vino diciendo de él: “Ofrece
tal exquisitez y regusto de sabor, que deja muy atrás aquellos licores
de néctar y ambrosía, bebida de los dioses en los tiempos
antiguos”. No cabe decir nada más. Robledillo y sus Fiestas Paseos por Robledillo Rincones típicos como en la calle la Rua, Manadero uno de los más pintorescos del lugar desde donde podemos contemplar el afluente que da nombre a esta calle, sin perdernos la calle Cedro o Campanario...
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© Senderos de Extremadura, 1999. Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor |
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