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GARROVILLAS
DE ALCONÉTAR |
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Este último edificio fue adaptado en 1987, con aforo de 250 localidades, para ser utilizado como Corral de Comedias, siendo escenario de representaciones teatrales, musicales, folclóricas, etc. En el mes de agosto, Garrovillas celebra su fiesta mayor en honor a su patrón, San Roque siendo conocida ésta por sus festejos taurinos que se remontan al año 1601. Posee también varios lugares de ocio, entre los que destaca el recinto deportivo, con campo de fútbol, pista polideportiva, piscina y pabellón polideportivo, construido en 1998, siendo utilizado para todo tipo de deportes. Cuenta en su término municipal, con un gran bosque de pinos piñoneros, donde anidan toda clase de aves rapaces. Su terreno es portador de las más variadas especies de flora, convirtiéndose en primavera en un bello lugar, pudiéndose observar en sus cielos el volar de aves como el águila y la cigüeña negra. A su paso por Garrovillas el río Tajo ofrece a los amantes del deporte náutico unas condiciones inmejorables para su práctica, a la vez que su gran cantidad de agua embalsada proporciona a los pescadores un lujo para sus capturas piscícolas. Texto: Dentro de los edificios que componen el Patrimonio Artístico de Garrovillas vamos a prestar especial interés a la Iglesia Parroquial de Santa María de la Consolación, levantada, según la documentación que hemos manejado entre 1494 y 1520. El templo, que ha acaparado últimamente la atención de los medios de comunicación por amenazar ruina, es una construcción de una sola nave en sillerías graníticas bien escuadradas, y mampostería revocada de cal, habiéndose utilizado posteriormente el ladrillo en su fábrica en obras de reforma. La nave aparece cubierta por tres tramos de bóvedas de crucería sin apoyos intermedios, lo que supuso una novedad constructiva, técnicamente hablando, frente a la solución más clásica del templo de tres naves. Santa María de la Consolación destaca por su pureza de líneas y armónicas proporciones, reduciéndose el repertorio ornamental a sus portadas, decoradas éstas con bolas y encuadramientos de pilares, o a escasos relieves que decoran, en su interior fondos con las efigies esculpidas de San Pedro y San Pablo, la jarra de azucenas, alusiva ésta a la pureza de Marías, etc. La rica documentación que se ha conservado en el Archivo Diocesano
de Cáceres nos permite comprobar los numerosos alarifes que trabajaron
en la fábrica de Santa María. A Francisco González
cantero placentino de gran valía que aparece trabajando entre
1494 y 1528 en la Catedral de Plasencia, se deben las trazas del Templo.
Alonso Bejar es el primer maestro que aparece laborando en la Iglesia.
A cargo de las obras está un año y tras abandonar éste
la construcción, se hace cargo de la misma, hacia 1495, Diego
Alonso Barreras, vecino de Garrovillas. Junto a él trabajan también
en la construcción de la Iglesia Juan Benito El Viejo y Juan Benito
El Mozo, padre e hijo respectivamente. Uno de los nombres más
repetidos es el de Gonzalo de la Vega, vecino de Plasencia, quien en
1506 firma escritura de obligación comprometiéndose a llevar
a cabo las obras del templo garrovillano. Si importante es el continente de Santa María de la Consolación, no menos lo es el contenido que atesora pues en ella se guardan retablos, imágenes, piezas de platería de singular valor. El retablo mayor, perfectamente documentado es obra del escultor alcantarino Sebastián de Paz. Se trata de una gran máquina clasicista ejecutada en madera policromada que combina esculturas de bulto redondo, relieves y pinturas. Está dedicado a la Asunción de la Virgen. El retablo de Nuestra Señora de la Merced preside la capilla del mismo nombre, es una obra del siglo XVIII y su autor Juan Grandas de Vegas, vecino de Garrovillas. Realizaso en madera en su color presenta enormes columnas salomónicas. Atesora el templo tallas de buena factura como la de San Antonio de Papua y San Pedro de Alcántara, imágenes barrocas posiblemente traídas del convento franciscano de San Antonio en 1842. Si ante los ojos de cualquier visitante resulta interesante el continente, llámese la totalidad de la villa de Garrovillas de Alconétar y más concretamente la Iglesia de Santa María de la Consolación, no menos fantástico es su contenido ya que en ella se alberga una pieza organística de incalculable valor. Intentando ubicar históricamente al visitante
que se encuentra frente a dicho instrumento, este visualiza a primera
vista la anterior inscripción, que se encuentra ubicada en la
consola del mismo. Sin embargo, se escapa del marco visual, y requiere
un análisis exhaustivo de dicha pieza,, pues se encuentra en los
llamados “secretos” (interior), otra fuente documental en
la que se puede leer que en 1595 el órgano fue restaurado por
el organero italiano Horacio Fabri. En estos datos y otros aportados
por los archivos históricos parroquiales, nos podemos datar para
fundamentar la historia del instrumento. Así, basándose
en la fecha antes referida, y en las características de las técnicas
constructivas (disposición de sus flautas verticales en el registro
principal, los motivos pictóricos de la fachada…) el visitante
se puede situar en el esplendor del Renacimiento, periodo en el cual
se rompe con las características monotímbricas del canto
y la práctica musical para llegar a un auge polifónico,
encabezado por la diversificación de “registros” (timbres)
existentes en este tipo de órganos. Pero si queremos darle más
información a nuestro acompañante, le diremos que se encuentra
ante una pieza instrumental de coro que servía para acompañar
la liturgia de las horas, que ha sufrido diversas restauraciones en función
de la época. Así, del Renacimiento nos quedan, el tipo
de registro principal con su peculiar afinación, el tamaño
del instrumento en una caja que guarda los diferentes juegos de tubos,
la extensión del teclado típico de la época, ya
que no pasaba de cuarenta y dos teclas; y de períodos posteriores
destaca el aumento de juegos de flautas y los registros a ambos lados
del teclado, característica principal del Barroco, aunque no se
dotó de trompetería tendida en los órganos barrocos
españoles, del cual tenemos un claro ejemplo en la iglesia de
San Pedro de esta misma localidad. Se trata por tanto de un órgano
de pequeñas dimensiones que no llama la atención por su
monumentalidad, sino que su importancia radica en que se trata de uno
de los instrumentos más antiguos de Europa. El afán de su conservación ha culminado en la acertada restauración llevada a cabo por el holandés Gerard Graff, el cual conservando lo anteriormente citado tan sólo ha modificado la alimentación del aire, pasando de una ejecución manual de sus fuelles a la insuflación eléctrica. Los orígenes de este maravilloso órgano deben hacer entender al turista que Garrovillas de Alconétar fue un gran núcleo musical: se crearon escuelas de música, que surtían de maestros de capilla y organistas a todo el norte de la provincia, talleres de organería que expandieros obras organísticas a múltiples localidades… Por último y, antes de terminar su visita no se puede escapar a su conocimiento la figura de Domingo Marcos Durán, garrovillano y precursor de cambios en la práctica musical, en el desarrollo polifónico y en la popularización de la música; los cuales quedan patentes en su magnífica obre “Lux Bella”. Texto: |
© Senderos de Extremadura, 1999. Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor |
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