| [Establecimientos
de Cáceres en ALEX] |
Dentro de esta revista se exponen
trabajos de gran interés sobre rutas, caminos, paisajes, etc. que desde
sus paginas se ofrecen al viajero para que disfrute de la belleza de nuestra
región. Esta belleza, bien sea de parajes, monumentos o cualquier otra cosa
sobre lo que merezca la pena detenerse y observar, es algo que puede ser
perecedero y por lo tanto debe ser respetado y protegido. Pero no hemos
de quedarnos sólo en esto, existen en Extremadura gran cantidad de recursos
lo suficientemente atractivos cómo para que atraigan al turismo y tan sólo
necesitan una cosa: su puesta en valor. Pensemos en la ciudad de Cáceres.
Cuando la nombramos acude a nuestra mente la imagen de la ciudad antigua,
tan hermosa que por ella tenemos el título de Patrimonio de la Humanidad.
Pero ¿no hay otra cosa en Cáceres para visitar además de la ciudad antigua
y los museos?. La
respuesta es que sí, sus calles, sus plazas y parques. Pero el visitante
necesita atar su recorrido a espacios más concretos. ¿ Tiene algo más que
ofrecer Cáceres?. La respuesta vuelve a ser afirmativa. Cáceres puede ofrecer
al visitante sus orígenes, los más lejanos en el tiempo en las Cuevas de
Maltravieso, que datan del Paleolítico, otros más cercanos, los de la época
romana, pueden realzarse excavando y haciendo visitable el campamento romano,
retoñando las heridas que le infringen la carretera y el camino que pasan
por encima. Sería así mismo conveniente una mirada sobre los yacimientos
visigodos de nuestro entorno inmediato en la Ermita de Santa Olaya.
Pero Cáceres puede ofrecer algo más que monumentos
históricos; estamos convencidos de que puede ofrecer una alternativa turística
poniendo un contrapunto entre pasado y futuro, entre la ciudad que apunte
al futuro: la Ciudad de la Ciencia. Para ello Cáceres debe conservar y preservar
de una destrucción, ya iniciada, todas las instalaciones del poblado minero
de Aldea Moret y convertirlo, cómo ya propuso la Asociación Prociencia,
a la Dirección General de Patrimonio, en una Ciudad de la Ciencia que conserve
las estructuras de un pasado cacereño que hizo crecer la ciudad y orientar
su urbanismo, configurando en ella, una auténtica seña de identidad. Por
si la toma de decisiones al respecto nos ocupara más tiempo del que podamos
perder, convendría ir dotando a la ciudad de otras alternativas, más realizables
a corto plazo, que incrementaran la oferta turística de la ciudad de paso
que podría suponer un beneficio añadido para la infraestructura hotelera,
si de ello se derivase una mayor permanencia de turistas en Cáceres. También,
por esta diversificación de la oferta, se produciría sin duda una creación
de puestos de trabajo que estimamos importante. Sin renunciar a la idea,
de crear la Ciudad de la Ciencia, en cuyo diseño abundaremos en otro momento,
será conveniente el desarrollo de itinerarios periurbanos que nos llevasen
a la consecución de objetivos anteriormente enunciados. |
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LA ERMITA DE SAN JORGE
Por estar en fechas cercanas a la celebración
de San Jorge, Patrón de Cáceres y su diputación Provincial, nos proponemos
acercarnos a una ermita que lleva su nombre, en
un itinerario que por caminos, nos lleve hasta un
extraño
edificio, enclavado en las inmediaciones del Torreón de los Mogollones,
una de las más antiguas instalaciones defensivas que rodean Cáceres.
Dado el grado de deterioro de la obra,
milagrosamente en pie, urge tomar medidas al respecto si queremos conservarla
y, cómo no se aprecia lo que no se conoce, será conveniente que supiéramos
algo más de lo que tenemos tan cerca.
EL EDIFICIO
Se trata de una original construcción,
cuya función no está del todo clara, dada su original distribución de
espacios. En esencia es un colector de agua, con posibles tomas del arroyo
que discurre justo a su lado. L as
aguas inundan de tal modo el edificio, que en ocasiones cubren con más
de un palmo, lo que será el suelo del mismo.
En el tejado se observan
vestigios de una instalación que posiblemente sirviera para sacar el agua
del estanque, que constituye la mayor parte de la construcción y la que
en definitiva daría sentido al mismo, que no diferiría mucho, de lo que
hoy día es: un abrevadero para el ganado.
Toda la parte que sirve cómo estanque,
está conformada por una planta rectangular y sujeta por unos arcos fajones
que sostienen una estructura de lajas de piedra, algunas de las cuales
han caído en época reciente por lo que todo el edificio anuncia una inmediata
ruina. Las bases de los arcos se apoyan sobre la roca de pizarra y a algunos
de ellos les faltan las dovelas de apoyo por lo que una intervención se
hace necesaria.
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LA ESTRUCTURA Y LA ICONOGRAFIA:
El edificio se configura cómo un deambulatorio
en torno al agua. En su parte superior, como hemos dicho, hay vestigios
de que hubiera existido allí un sencillo artilugio para la extracción
del agua del estanque, lo cual viene apoyando en la existencia de una
piedra en forma de pila con vertiente hacia el estanque del que se produciría
la extracción. Hemos
dicho que el edificio hay que
leerlo cómo un deambulatorio en torno a un estanque que es el motivo principal
del mismo, pero debería ser mucha la importancia de este estanque para
disponer en torno a él un repertorio pictórico
tan extenso y rico. El acceso al edificio se tendría por el suroeste y,
entrados en él tenemos a la derecha
el agua y un arco con la representación del pecado de Adán, mientras que
a la izquierda nos encontramos con los paneles pintados con escenas bíblicas
en cuatro grandes viñetas, dos representa a Abraham y los ángeles en el
encinar de Mambré y tras una interrupción por el vano existente otras
dos que hacen alusión a la venta de la primogenitura de Esaú a Jacob y
a la bendición que Isaac da a Jacob creyéndolo su hermano. Todo este panel
está flanqueado en su lado superior por citas escritas en latín de los
pasajes bíblicos que en él están representados.
Terminado este friso entramos en los restos de una estancia cubierta por
bóveda de aristas en cuyos cuarterones estarían los cuatro evangelistas
y sobre las paredes, diferentes representaciones: Anunciación a María,
La Oración de Jesús en el huerto y las figuras de Santiago y Santa Lucía
en las jambas que dan acceso a una capilla de reducidísimas dimensiones.
En esta capilla y cómo apoyatura
de que el edificio testaba en función de una liturgia de tránsito vemos
que el nombre de Santiago: YAGO, aparece representado con una sílaba YA
en el exterior, y la otra GO en el interior de ésta capilla.
En el interior de ésta capilla aparece
en el frontal un Descendimiento, a la derecha el Bautismo de Jesús y a
la izquierda aparece S. Francisco Javier recibiendo los estigmas. En la
parte posterior aparece un Ecce Homo. La capilla se cierra con una cúpula
semiesférica representado a Dios en Majestad y en las pechinas los Padres
de la Iglesia.
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Tal repertorio iconográfico y tal originalidad
en el planteamiento del edificio nos lleva a considerarlo cómo un rarísimo
caso que a todas luces sería necesario conservar para la posterioridad
y para ir retroalimentando con nuevas aportaciones todos esos recursos
que podemos visitar y ver en torno a Cáceres.
A MODO DE EPILOGO Y DE PROPUESTA:
Podrían diseñarse viajes a este lugar
y hasta el vecino dolmen de Redondilla, situado a menos de un kilometro,
con todos sus ortofosfatos en pie, con la pileta de ofrendas y gran parte
de su corredor conservados. Los medios de locomoción a emplear deberían
ser de tracción animal, a modo de calesas o landós, que podrían completar
su periplo visitando los Barruecos y en el camino tal vez recibir un refrigerio
con productos extremeños en alguna de las casonas que en el camino existen.
Hemos de dejar a los que vengan detrás de nosotros elementos que supongan
la atracción de riqueza a nuestra tierra, sabemos que una de las más limpias
y firmes puede ser la que nos venga por el turismo, y por todo ello, de
la misma manera que actuaciones hechas en otro tiempo han venido a ser
de gran valor en el presente, como hemos visto con la Ciudad Antigua de
Cáceres, no tenemos dudas de que las actuaciones que aquí proponemos vendrán
a ser beneficiosas en el futuro.
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© Senderos de Extremadura, 1999.
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