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El Puente de Alcántara |
| Texto y Fotos: Juan Rosco Madruga, Sebastián Alonso Panchuelo | |
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| [Establecimientos de Alcántara en ALEX] | ||
Alcántara en árabe significa
el puente y eso es esencia la obra de la que hoy tratamos aquí, del puente
por antonomasia. Al hablar del puente de Alcántara es obligado referirse
al Tajo, a la calzada romana, al templete y al arco triunfal.
La tradición aurífera del Tajo también es una continua referencia en las fuentes, a ello hace referencia Plinio cuando dice "el oro se encuentra en pepitas en los ríos; como el Tagus de Hispania ….no existe oro más puro, apareciendo pulido por el curso y frote del agua…" Refrendando lo anterior existe un dicho referido al Tajo que dice: "cuando el río sube la cabra bebe oro". Existe también un dato referido a las aguas del Tajo y recogido por Elías Diéguez en el que se argumenta sobre la bondad de éstas para el cutis. |
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| La Calzada | ||
La calzada que discurría sobre el puente no está documentada,
no se han encontrado miliarios ni aparece en los itinerarios de la época
y viene determinada por la diferencia entre el ancho del puente y el de
la edícula.
Toda la obra de este conjunto está realizada en sillares de regulares
proporciones, opus cuadratum, unidos en seco y en ocasiones como puede
verse en algunos vestigio y ello nos hace pensar que ocurra en gran parte
de la obra unidos con grapas en cola de milano. |
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| El puente |
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| Lo primero que impresiona del puente son sus medidas, que en modo alguno son grandes por capricho sino que están en íntima relación con la necesidad, con el "carácter" del río, de acusados estiajes y enormes crecidas.
La obra no parece datar toda de la misma época como podemos observar por los contrafuertes, que en lugar de aparecer trabados al resto de la obra aparecen adosados, lo que hace pensar en dos momentos constructivos diferentes, tal vez motivado por una reflexión sobre el comportamiento de la obra en su relación con el río, tal vez se hiciera evidente la necesidad de aumentar el peso de la misma para que neutralizara los empujes de las crecidas. Realizado en sillares que están dispuestos a soga y tizón, es decir colocados longitudinal y transversalmente para dar solidez a la obra con el entramado. Descansa sobre la roca existente en el terreno la cual ha sido aplanada, como haciendo caja, para recibir los sillares. Podemos decir por tanto que carece de cimentación, lo que acrecienta más si cabe su técnica constructiva. Es en esta zona de la cimentación en la que se encuentra el vestigio de unión de sillares a través de grapas en cola de milano a las que nos hemos referido con anterioridad. Los sillares tienen aproximadamente las medidas estándar romanas y están trabajados sin un cuidado excesivo, rematándose con un acabado más firme en los bordes. El puente consta de seis arcos, todos ellos de medio punto, que cabalgan sobre cinco pilares y dos estribos. Los elementos constitutivos de los arcos, las dovelas, van rematadas en un segunda rosca de menos tamaño. |
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El templo |
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Puente y templo están construidos con sillares graníticos de las mismas medidas. La cubierta está resuelta por losas que apoyan en los muros laterales en uno de sus extremos y con la losa opuesta en el vértice del tejado. Su factura nos recuerda la del tesoro de los atenienses en Delfos.
Todo el conjunto, pero en especial el templo, se ha construido utilizando no la herramienta matemática sino la geométrica. Siendo de planta rectangular se debió utilizar para conseguir el primer ángulo recto, la cuerda de los doce nudos, recurso que aún empleamos en la actualidad pues sabemos que el ángulo del triángulo formado por los tres y cuatro nudos nos da el ángulo recto. Tomando la medida del cateto de cuatro nudos se llevaba sobre el cateto menor consiguiendo un cuadrado. La diagonal de este cuadrado llevada sobre el mismo cateto menor nos daba la longitud total del templo. De esta manera los romanos, con una frágil herramienta matemática por no conocer el cero, eran capaces de solucionar geométricamente planteamientos constructivos complejos. En la Edad Media este templo estuvo dedicado a S. Julián y fruto de ello fue la anexión de una espadaña y de una calavera con tibias, hoy en día desaparecida la primera y llevada a la parte posterior la segunda. Posee una inscripción votiva dedicada a Trajano que también recoge toda una serie de consideraciones sobre el arte, y el valor de la obra tanto para dioses como para hombres y por fin, tras permitirse una licencia arcaizante al incluir en la dedicatoria a los dioses Romuleos nos presenta el nombre del arquitecto Cayo Julio Lacer y de su amigo el Igaeditano, por tanto de procedencia cercana a Alcántara, Curio Lacón que lo dedica con él. |
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El arco |
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A diferencia con los sillares del templo y el puente, los del arco son de una medida inferior y de un acabado más cuidado, todo ello aparte de otras argumentacion es
permite conjeturar a Liz Giral en su interesante trabajo que corresponde
a otro momento constructivo. La altura del arco triunfal es de 13,12 metros;
la anchura 11,5 mts. y la profundidad 2,61, que es la medida del lado
del cuadrado conforman los soportes. El almenado que aparece sobre el
arco y el escudo imperial son fruto de la restauración de Carlos I. Aparecen inscripciones, unas originarias y otras que ocupan el lugar de las que desaparecieron y que podrían haber contenido la lista de todos los municipios estipendiarios, Sea lo que fuere, lo desconocemos. Sobre el frontal del arco aparece la inscripción votiva: "Al emperador Cesar, hijo del divino Nerva, Nerva Trajano Germánico Dácico, Pontífice Máximo, Tribunicia Potestad por 8ª vez, Imperio por 5ª vez, Padre de la Patria". Todo este conjunto no es sólo una zona monumental de enorme interés, es también una relación con los diferentes tiempos que desde su construcción han pasado, hasta nuestros días. Si cada objeto tiene su historia más lo tiene un puente por su masiva utilización. De ello tenemos noticias como la del paso de Ordoño II cuando viniendo de saquear la Bética tarda en pasar el puente tres días con todo su botín. Los tiempos han ido dejando también su huella en las construcciones, como la destrucción o la voladura de alguno de sus arcos de manera reiterada, el almenado del arco triunfal, las inscripciones, etc. Testigos de otro tiempo nos dejaron su visión del puente en sus grabados o en sus descripciones. Referencias al mismo las tenemos incluso en títulos de novelas de reciente aparición. También hemos de reseñar aquí el puente sigue "dialogando" con las generaciones actuales como pudimos ver en un programa de televisión llamado "La Aventura del Saber" en el pasado año, en el que un grupo de Diversificación del Instituto de Alcántara y Comarca apareció en el mismo haciendo, mediante herramientas diseñadas por ellos, mediciones del arco triunfal y también reproducciones en cartón y con soluciones geométricas de la edícula o templete. |
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Conclusión |
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Pasear por el puente aprovechando que tiene un tráfico poco abundante, mirando al río y a la presa, escuchando los argumentos de algún vecino del pueblo que se presta a contar su versión de la historia es algo que podemos recomendar a cualquier viajero que quiera serenar su espíritu viendo desde el puente escapar el agua en mil formas diferente camino del mar tenebroso. |
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V ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO |
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Año
1499. Nace San Pedro de Alcántara. Sus padres son, el Gobernador de la
Villa, Don Alonso Garabito y Doña María Vilela de Sanabria. Vive en Alcántara
hasta los 14 años. Su madre lo manda a estudiar leyes a Salamanca.Llegas, Pedro amigo, a una bella ciudad que deslumbra por su arte y por su Universidad, pero no te encuentras a gusto; el ambiente estudiantil te decepciona; sólo se piensa en dar felicidad al cuerpo y no al alma. Aconsejas a unos, llamas la atención a otros y cuando hay corrillos y conversaciones deshonestas, el acercarte tú dicen: "Que viene el alcantarino". Te vas muy pronto al convento de los Majarretes, en Valencia de Alcántara. Este es tu ambiente, aquí te sientes feliz. A los 16 años recibes el hábito franciscano que llevarás para siempre sobre tus hombros. La oración y la penitencia te acompañarán toda tu ajetreada vida de viajes, visitas a tus conventos, predicaciones, confesiones… A los 23 años eres diácono, y dos años más tarde Presbítero. Recorrerás muchos conventos en Plasencia, Badajos, San Onofre de la Lapa. Aquí escribirás tu libro más importante " Tratado de la Oración y Meditación" que tanto bien han hecho y sigue haciendo a las almas cristianas. Predicarás por Extremadura y Andalucía, visitarán a los Reyes portugueses en varias ocasiones y tu amistad con ellos será entrañable, nombrándote su confesor. Cuando vas a un Capítulo general de la Orden Franciscana en Italia, una enfermedad te retiene en Barcelona. Allí conocerás
y harás amistad con el Virrey y Duque de Gandía que más tarde será San
Francisco de Borja.Tienes 55 años. Has viajado incansablemente, has sometido tu cuerpo a terribles penitencias, quieres hacer vida retirada y te vas a Santa Cruz de Paniagua, pero sigues construyendo y fundando más y más conventos. En la visita a uno de tus conventos caes enfermo, en Oropesa, Toledo; te recoge y te atiende el Conde del mismo nombre, tu amigo, pero tu sientes que el Padre te ha llamado junto a él y pides que te lleven al cercano convento de Arenas. Allí mueres para el mundo y naces para la vida eterna, el 18 de Octubre de 1562, con 63 años de edad y 47 de franciscano. El papa Gregorio XV, beatificará a nuestro Santo y Clemente X en 1670, lo llevará a los Altares. A propósito, Pedro, ¿sabías que tú, has sido uno de los Santos que menos tardó en ser canonizado?. Sí que lo sabías, tú lo sabes todo. Tu vida fue tan santa y tus milagros tan palpables que la Iglesia Católica lo tenía muy claro. © Senderos de
Extremadura, 1999.
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