La cueva de Maltravieso, alberga en
su interior una importante serie de pinturas y grabados, la mayor parte
con una antigüedad superior a los 20.000 años. Es por ello que está
considerada hasta el día de hoy como el yacimiento de cronología Paleolítica
más importante de Extremadura. El mal estado de conservación en que
se encontraba la cueva y sus restos arqueológicos dio lugar a una intervención
por parte de diversas administraciones públicas, Consejería de Cultura,
Ayuntamiento de Cáceres y Ministerio de Educación
y Cultura, que
favorecieron el estudio, conservación y puesta en valor de su patrimonio
arqueológico.
El resultado tras cuatro años de trabajos
ha quedado ahora a la vista. La cueva y sus representaciones parietales
se hallan definitivamente recuperados, el entorno de la misma rodeado
de un parque para su uso y disfrute de todos los visitantes en el que
pueden visitar un Centro de Interpretación donde, por medio de fotografías,
paneles, maquetas, reproducciones y audiovisuales, pueden conocer de
forma fácil y sencilla los resultados de la investigación y el contenido
arqueológico de la cueva.
Características
geológicas de la Cueva de Maltravieso
Por Milagros Algaba Suárez
Esta cavidad está situada en las afueras
de la ciudad de Cáceres, al sur de la misma, en la Avda. de Cervantes
(antigua carretera de Miajadas, comarcal 520). Sus coordenadas geográficas
son de 39º 27' 28'' de latitud Norte y 2º 40' 55'' de longitud oeste.
Como ya se dijo ésta es la cavidad que más ha trascendido debido a su
gran interés arqueológico, ya que en ella han sido documentados representaciones
parietales, objetos muebles, además de restos humanos y animales que
definen un amplio horizonte ocupacional que comienza en las últimas
etapas del Paleolítico Inferior o a comienzos del Medio y continúa durante
el Paleolítico Superior, el Neolítico y la Edad de Bronce.
Se desarrolla prácticamente en el contacto
con las pizarras y sigue dirección N130oE, que coincide con el eje del
sinclinal en el que se aloja. Actualmente se extiende a lo largo de
unos ciento treinta y cinco metros lineales, contando con todos los
conductos penetrables, y ocupa una superficie aproximada de dos mil
metros cuadrados.
Desde el punto de vista espeleológico la cueva
no tiene gran complicación: como ya hemos dicho su trazado es prácticamente
unidireccional en un solo nivel que discurre muy próximo a la superficie
- en algunos puntos, a techo, sólo hay un espesor de roca de cinco o
seis metros -. El llamado "piso superior" en el plano topográfico tiene
unas dimensiones muy reducidas y está situado sobre la primera sala;
se puede acceder a él tanto a través de ésta como desde una ventana
situada sobre la boca de entrada a la cavidad. Por lo tanto se puede
decir que consiste en una galería subhorizontal, y que periódicamente
se ensancha formando salas ("Columnas", "Chimeneas", "Pinturas", "Entrada",
"Mesita").
La
entrada actual es lo queda de una antigua sala, exhumada
y parcialmente destruida a consecuencia de una voladura que pretendían
hacer avanzar un frente de cantera. Por este motivo se desconoce dónde
pudiera haber estado la entrada natural (o entradas): aunque se apuntan
dos posibilidades, bien en la zona ya destruida - cerca de la actual
- bien al otro lado de la cueva si finalmente ésta continuase tras el
cono de deyección. En cualquier caso se habrían estado mucho tiempo
selladas por sedimentos, ya que no hay referencia algun a
de esta cueva antes de los años cincuenta.
Los conductos Kársticos están parcialmente
colmatados por rellenos mecánicos, de origen tanto autóctono como alóctono,
así como por fenómenos de incasión, entre los que destacan los de la
sala final con dos grandes conos de deyección, el último de los cuales
la ciega. Los rellenos químicos no han producido formas notables, reduciéndose
éstos a coladas parietales y estalagmíticas, estalactitas, pisolitos,
microgours y algunas columnas. La actividad kárstica, aunque no intensa,
continúa.
La acción antrópica ha sido muy acusada en
esta cavidad: los trabajos que provocaron su descubrimiento siguieron
realizándose durante algún tiempo más, de manera que se perdieron salas.
Posteriormente, en los años sesenta, para facilitar los trabajos de
exploración y prospección arqueológica, se rebajó parte del suelo, creando
un corredor a lo largo de toda la cueva, actuando sobre espeleotemas
cuando fue preciso y, naturalmente, removiendo los depósitos mecánicos.
El largo período de abandono sufrido por la
cueva parece que ha llegado a su fin y actualmente, desde que se inició
el proceso de protección, se observan en ella signos evidentes de recuperación,
como, por ejemplo, el aumento de la humedad relativa que tan importante
es tanto para la propia cavidad como para el patrimonio que en ella
se alberga.
En la actualidad se halla en curso de aceptación
un ambicioso proyecto de investigación centrado en el calerizo cacereño
y formado por un amplio equipo de técnicos especializados de diversas
universidades e instituciones que mediante sistemas de prospección por
georradar pretende localizar nuevas cuevas y estudiar los contenidos
paleontológicos y arqueológicos que pudieran existir en el interior
de las mismas.
Trabajos
topográficos en la Cueva de Maltravieso
Por José María Fernández Valdés.
Por la gran importancia arqueológica
que reviste esta cueva, su levantamiento topográfico se realizó con
suma precisión. Para la toma de datos se empleó un método mixto: por
un lado en las salas se utilizó una estación total , y en zonas de conexión
o difícil acceso brújula, clinómetro, jalones, distanciómetro de infrarrojos
y cinta métrica .
Para el levantamiento del plano se han
tomado más de trescientos puntos (prestando especial atención a las
salas con presencia de restos arqueológicos), diecinueve estaciones,
múltiples croquis de secciones ,etc. lo que nos ha permitido obtener
un plano bastante detallado, con curvas de nivel cada tercio de metro,
situado el cero en la entrada de la cueva. Asimismo se situó un punto
fijo en la sala de las Chimeneas con el fin de poder realizar en otro
momento nuevas tomas de datos, por si fuese necesario realizar una nueva
topografía más detallada.
También se realizó un itinerario exterior a
la cueva, para poder cuantificar el espesor de roca calcárea que existe
sobre ella. Estimamos que dicho espesor a los cinco metros es el punto
más desfavorable, salvo oquedades no visibles.
Con objeto de no dañar la cavidad se sustituyó
la tradicional iluminación mediante carburo, por iluminación eléctrica,
tanto individualmente como mediante el uso de frontales, como a mayor
escala por medio de focos conectados a un grupo electrógeno situado
en el exterior.
Valores
arqueológicos de la Cueva de Maltravieso
Por Hipólito Collado Giraldo
Retomando el plano puramente arqueológico,
las evidencias de ocupación más antigua en la cueva son una serie de
restos faunísticos que aparecieron fosilizados en una antigua sala que
desapareció con el avance de frente de cantera.
El conjunto de representaciones gráficas presentes
en Maltravieso marcan el siguiente momento ocupacional. Ya habían sido
objeto de numerosos estudios (Almagro, 1960), (Callejo, 1962, 1970),
Jordá, 1970), Ripoll y Moure, 1979) (Sanchidrián, 1988-89), que pusieron
de manifiesto la existencia de 37 manos, algunos símbolos (triángulos,
serpentiformes, puntos, barras y un pediforme) y un grado zoom orfo
de carácter naturalista representando a una cierva.
En la última investigación, el empleo de una
metodología de documentación fotográfica (convencional, ultravioleta
e infrarroja) y la digitalización de las imágenes con su posterior tratamiento
informático, ha permitido hasta el momento la documentación de 71 manos,
además de una serie de representaciones, en menor proporción, de zoomorfos
y figuras simbólicas (triángulos, puntos, barras,
etc.,) pintados o grabados, que aparecen en los diferentes paneles,
bien de forma aislada o asociados a otras figuraciones (Ripoll, Ripoll
y Collado, 2000: en prensa).
Técnicamente, en el conjunto de manifestaciones
artísticas de Maltravieso, como hemos referido anteriormente, se constata
la utilización de pintura y de grabado. El grabado es lineal, fino de
sección en "U", seguro y sin correcciones. En pintura se emplean diferentes
pigmentos, fundamentalmente rojos (posiblemente obtenidos del propio
sedimento de la cueva) y en menor proporción blancos, marrones y negros,
todos ellos aplicados directamente con los dedos, con la superficie
de la mano (en el caso de las manos en positivo), o mediante el uso
de algún elemento que permite tamponar o aerografiar el pigmento para
obtener el contorno de las manos en negativo.
Estas últimas son el tema básico en esta cavidad,
pues se encuentran en 20 de los 29 paneles documentados y repartidas
por toda la cavidad, excepto en la sala de las Chimene as,
con una concentración máxima en la zona central, sala de las Pinturas,
que reúne 9 paneles con 38 manos identificables (figura 00. Mano del
Maltravieso). En las cuevas conocidas con representaciones de manos,
éstas aparecen interrelacionadas con grandes conjuntos artísticos.
Únicamente en Maltravieso y en Gargas (L'Ariège, Francia) encontramos
este tipo de representaciones como elemento pictórico principal. Aquí
aparecen aisladas ( en 5 paneles), en compañía de otras manos ( en 6
paneles) o asociadas a otras representaciones: triángulos, serpentiformes,
puntuaciones (en 9 paneles). La mayor parte de las veces han sido pintadas
en rojo y en negativo, aunque también aparecen pintadas en blanco o
negro y aplicadas con técnica mixta: se representa la mano en positivo
en un color y posteriormente, sin mover la mano del lugar, se aerografía
en otro color diferente para obtener la representación en negativo (manos
7, 8 y 9 del panel III en la sala de las Pinturas).
A la hora de analizar la bibliografía sobre
el tema se diferencian dos tipos de manos: las completas o normales
y las tradicionalmente mutiladas, en las que faltan uno o más dedos.
Se han desarrollado numerosas hipótesis para estas últimas que intentan
explicar el porqué de estas "mutilaciones". De entre todas se pueden
destacar la que habla de accidentes en las manos que han supuesto la
pérdida de algún dedo, también la que considera la posibilidad de degeneraciones
pat ológicas
provocadas por efecto de la consanguinidad dentro del grupo, o la que
propone la existencia de rituales que exigían al amputación de miembros
o la simple flexión intencionada de alguno de los dedos.
En Maltravieso, donde en casi en todas las
manos está ausente el dedo meñique, no compartimos, tras los últimos
estudios realizados, la teoría de la amputación del dedo
meñique mantenida por gran parte de los
investigadores precedentes. Más bien como ya intuía J.L. Sanchidrián,
hay que hablar de ocultación intencionada de este miembro (Sanchidrián,
1988/89:128).
La aplicación de iluminación fuera del espectro
visible (radiaciones ultravioletas e infrarrojas) ha permitido comprobar
en alguna de ellas que el contorno de la mano fue silueteado entero
y, posteriormente se procedió a la ocultación del dedo meñique y la
silueta más borrosa del resto del dedo oculta por la pintura del mismo
color. Esta comprobación de la ocultación intencional del dedo meñique
nos introduce una nueva variables que habrá que estudiar más extensamente,
no sólo referida a esta cavidad, sino también a los restantes.
Además de las manos han sido documentas otras
representaciones, ya sean grabadas o pintadas, una de carácter naturalista
(figura de animales) y otras que podríamos considerar como signos. Hasta
el momento sólo se tenía noticia de una figura zoomorfa graba da,
una cierva (Ripoll y Moure, 1979) y una serie de figuraciones que eran
consideradas como zoomorfos con muchas dudas, como la posible cabeza
de cérvido o équido de la sala de las columnas, identificada por Callejo
(Callejo, 1958; 1970) y Almagro (Almagro, 1960) u "una serie de trazos
que quizá conformen un torpe diseño zoomorfo" como refiere J.L. Sanchidrián
en su trabajo (Sanchidrián, 1988-89).
Un detenido análisis de esta figura ha permitido
confirmar que se trata de una representación de un prótomos de ciervo
en la que se pueden distinguir el contorno de la cabeza y las astas
con varios candiles.
Cercana a la anterior figura, en la misma
sala de las Columnas, en el panel XXVIII, se ha podido documentar una
espléndida figura de bóvido pintada en color negro. Se orienta hacia
la izquierda, con una inclinación de unos 30º hacia abajo, quedando
los cuartos traseros más altos que la cabeza. En esta última se aprecian
el ollar y el ojo, un cuerno que se une a la línea cérvico-dorsal, la
cola levantada y las extremidades posteriores.
Continuando hacia el interior de la gruta,
llegamos a la sala de las Pinturas donde se encuentra situado el Panel
III, denominado por Almagro (Almagro, 1960) como el "camarín de las
manos". Aquí se ha documentado la presencia de una serie de grabados
qu e
hasta ahora habían quedado inadvertidos. Se ha identificado un prótomos
de cáprido orientado hacia la izquierda, de cabeza subtriangular de
cuya parte posterior arrancan dos trazos paralelos curvos representando
los cuernos. El interés de esta representación, junto a los dos triángulos
que también aparecen grabados al lado del cáprido, es que se hayan infrapuestos,
bajo una capa calcítica, a la serie de figuraciones pintadas (manos
y puntos), que documentan en este panel, hecho que induce a pensar que
los autores de las pinturas ya no vieron los grabados. Es posible, por
tanto, que estas figuras vengan a representar la fase más antigua de
todos los motivos documentados en la cavidad (figura
00: camarín de las manos).
Por último, en la sala de las Chimemeas, en
el panel XIII se disponen de una serie de trazos grabados donde es posible
definir, además de la cierva documentada anteriormente por Ripoll y
Moure (Ripoll y Moure, 1979), una figura de bóvido mirando hacia la
derecha y otro cérvido acéfalo (Figura 00: foto de éste grabado) la
primera presenta la línea del dorso que desemboca en la cabeza que se
resuelve de forma subtriangular, de aspecto muy macizo. En la parte
de la testuz aparece una línea oblicua hacia atrás, que se correspondería
con el cuerno.
El cérvido acéfalo está orientado hacia la
izquierda y conserva la línea del pecho, la pata delantera, el arranque
de la línea cérvico-dorsal y el vientre.
En esta misma sala, a unos seis metros de
la derecha del panel XIII, se localiza el panel XIV en donde podemos
observar una posible cabeza de équido pintada en color ocre rojizo.
Está orientada hacia la izquierda y aparece infrapuesta a una serie
de trazos paralelos con forma semicircular.
El tipo de figuras que restan por presentar
está constituido por un conjunto de signos o ideomorfos de cierta interpretación.
Podemos distinguir triángulos, tanto pintados como grabados, series
de puntuaciones en negro y rojo (éstos últimos en menor proporción).
Es importante advertir que algunas de las alineaciones de puntos negros
se superponen a las manos. Destacar también la presencia de un motivo
serpentiforme o menadriforme localizado en el Panel V, en el que también
se sitúan 9 representaciones de manos,
cinco de ellas claramente superpuestas.
Para finalizar no podemos dejar de mencionar
una serie de trazos en color ocre marrón-rojizo, tanto verticales, como
concéntricos semicirculares situados en la Sala de
las Chimeneas que consideramos, como posteriormente justificaremos,
de cronología postpaleolítica.
Tras un largo paréntesis durante el epipaleolítico,
los restos humanos y los ajuares cerámicos (encontrados en el momento
mismo de la apertura de la cueva y posteriormente al realizar la apertura
de una larga zanja que permitía deambular más cómodamente por el interior
de la gruta), además de algunas pinturas de estilo esquemático, citadas
con anterioridad, vuelven a indicarnos un nuevo uso de la cavidad, en
este caso con carácter eminentemente funerario, durante el Neolítico.
La práctica totalidad de los restos arqueológicos que se encontraron,
salvo una colección de pequeñas
cerámicas y restos humanos que se conserva actualmente en el Museo Arqueológico
Provincial de Cáceres gracias a los esfuerzos de D. Carlos Callejo Serrano,
se perdieron irremisiblemente.
La gran mayoría de éstos se encontraron en
las dos salas que fueron destruidas con el avance del frente de cantera:
una sala principal de 37 metros de longitud y entre 12 y 13 de anchura
máxima con una gran columna estalagmítica en su centro y un pequeño
divertículo lateral (identificados como salas A y B en la planimetría
del catálogo de D. Carlos Callejo Serrano de 1958). Fue en esta pequeña
sala B donde se encontraron los primeros restos de cerámica "muy troceados"
tal y como describe D. Carlos Callejo y el primero de los cráneos de
los cuatro localizados, además de otros muchos huesos. Es interesante
la apreciación del insigne arqueólogo descubridor de las pinturas paleolíticas
de la cueva, de que el acceso a la cueva se realizaría por una estrecha
galería en rampa, colmatada en el momento del descubrimiento que desde
la superficie desemboca
en este lugar. Esta hipótesis avalaría que el acceso natural a la cueva
se realizase posiblemente desde aquí y no desde el fondo de la cavidad,
donde la gran mayoría de los investigadores sostienen que se encuentra
el acceso primitivo cegado por un cono de derrubios. En apoyo de la
hipótesis de Callejo sobre el acceso primitivo
a la Cueva de Maltravieso hay que referir también que la totalidad
de los hallazgos faunísticos se realizaron en esta primera sala desaparecida,
cuando lo más lógico sería pensar que si la entrada natural hubiera
estado situada en la Sala de las Chimeneas (actual fondo de la cueva),
un gran número de restos zoológicos deberían haber sido recogidos en
ella.
La segunda acumulación de huesos humanos se
localizó a la izquierda de la gran columna central de la primitiva sala
A, envueltos entre la arcillas que formaba parte del suelo de este recinto.
El tercer depósito funerario se localizó al
fondo de la sala A, en un espacio situado entre dos estrechas galerías
que confluyen unos metros más adelante en la actual galería principal
de la cueva. Este lugar es aún visible en la actualidad, pues viene
a coincidir con el pequeño vestíbulo comprendido entre la reja de protección
exterior y la pared de cierre actual de la gruta.
El análisis de dos de los cuatro cráneos (es
posible que existiese alguno más ya que parte de los restos óseos recogidos
en la cueva fueron extraviados) que Callejo llegó a tener en su poder
(Callejo, 1958: 12), revela que ambas fueron mujeres con edades comprendidas
entre 20 y 25 años la primera y 25 y 30 la segunda (Álvarez, 1984: 171-176).
Este último cráneo presentaba la peculiaridad de una trepanación por
abrasión de 3,8 cm. De longitud por 2,8 cm. De anchura máxima, con una
larga supervivencia tras la ejecución de la misma, cuyo sentido, ritual
o patológico, desconocemos con certeza, al igual que el número total
de individuos inhumados que Callejo cifra entre siete u ocho (Callejo,
1958: 16).
Entre los restos zoológicos se documentaron
rinocerontes, hienas, osos, caballos, ciervos y bóvidos, por lo que
parte de este lote, como ya referi mos
con anterioridad, debe ser encuadrado en momentos pleistocénicos previos
a las deposiciones funerarias.
El conjunto cerámico fue estudiado en un primer
momento por D. Carlos Callejo. Está constituido por 31 fragmentos, aunque
él opina que debieron ser muchos más los recogidos en el momento del
descubrimiento (Callejo, 1951: 21-27). Posteriormente ha sido analizado
por Dª Mª Isabel Sauceda y D. Francisco Javier Cerrillo (Sauceda y Cerrillo,
1985: 45-53). Los fragmentos cerámicos están todos realizados a mano,
con pastas de color oscuro escasamente decantadas(especialmente las
vasijas sin decoración) y cocidas en atmósfera reductora. Es muy significativa
la descripción que realiza D. Carlos Callejo de la factura y ejecución
de estos recipientes: "Tanto el material como el modelado son muy toscos:
barro negro lleno de trozos de arena y otros menos residuos minerales,
mal cocido y como consecuencia, deleznable. Las paredes muy gruesas,
lo que debía ser necesario para la seguridad cohesiva del vaso"
(Callejo, 1958: 25).
Las formas corresponden a recipientes de mediano
o gran tamaño, con paredes rectas o ligeramente inclinadas al interior,
perfiles ovoides algunos de ellos con gollete incipiente. Los fondos
son generalmente cóncavos y aparecen mamelones como elementos de presión.
La decoración es mayoritariamente incisa con
motivos en zig-zag, triángulos con reticulado interior y espigas que
se distribuyen en bandas horizontales en trono a los bordes y parte
central superior del galbo. Excepcionalmente un vaso con forma ovoide
descrito y reconstruido en su totalidad por Carlos Callejo (1958, 22),
presenta una combinación de bandas incisas dispuestas en horizontal
y vertical, formando una especie de reticulado en el que se intercalaron
una serie de círculos impresos, técnica decorativa esta última que aparecen
también en algunas cerámicas del Neolítico Final andaluz (Acosta, 1995:
51).
El último momento de ocupación de la cueva
lo marca una punta de lanza de bronce con aletas y enmangue tubular
descubierta el verano de 1960 durante las obras de acondicionamiento
de un camino que permitiera deambular cómodamente por el interior de
la cueva (Almagro, 1960: 7).
El
Centro de Interpretación "Cueva de Maltravieso"
Por Hipólito Collado Giraldo
Este Centro de Interpretación inaugurado el
pasado mes de Octubre, fue financiado por la Consejería de Cultura y
el Excmo. Ayuntamiento de Cáceres y actualmente depende orgánicamente
del Museo Arqueológico Provincial de Cáceres,
ha sido diseñado con la finalidad de ofrecer a los visitantes información
sobre los contenidos arqueológicos de la cueva. Se trata de un centro
moderno y funcional con un alto contenido didáctico que lo convierte
de este modo en un a
visita casi obligada para los grupos de estudiantes que visitan la ciudad
de Cáceres. El espacio expositivo se estructura en dos grandes zonas.
La primera de ellas está dedicada a mostrar
mediante paneles explicativos y fotografía cuál ha sido el proceso histórico
de la cueva: descubrimiento, trabajo de investigación, contenidos e
interpretación de las representaciones parietales existentes en su interior.
Esta sala deja paso a un pequeño recinto donde se exhibe una maqueta
de la sección longitudinal de la cueva, mediante la que el visitante
se hace una idea de las condiciones geológicas de la cavidad y su extensión
y recorrido interior.
A continuación la visita nos introduce directamente
en una reproducción parcial del interior de la cavidad a escala natural,
donde pequeños y mayores podrán sentir la sensación de estrechez y oscuridad
que se siente en el interior de la gruta, además de ejercer de arqueólogos
ocasionales tratando de localizar las representaciones de manos y otras
figuras que han sido reproducidas sobre sus paredes. Por último la visita
finaliza en la zona de audiovisual donde se puede visionar una proyección
en la que la propia Cueva de Maltravieso nos cuenta
en primera persona cual ha sido la historia de su formación, descubrimiento
e investigaciones.
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