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¿Quién
no ha visto alguna vez la imagen, tantas veces repetida en folletos y
guías, de la esquina del Palacio con su casa adosada? El Palacio de Monsalud
es mucho más que una esquina, aunque también es una de las partes más
impresionantes y bellas del edificio. Es difícil empezar a hablar de tan
emblemática construcción, porque una no sabe si empezar con sus ilustres
moradores y visitantes o por las vicisitudes por las que ha pasado. El
Palacio de Monsalud está situado en el centro del casco urbano.
Actualmente es la sede del Ayuntamiento
de Almendralejo y se acabó de construir en 1752. El primer Marqués de
Monsalud fue D. Juan Nieto Domonte, natural de Écija, a quien se le concede
por Real Decreto, los títulos de Vizconde de San Salvador y Marqués de
Monsalud el 26 de Enero de 1762. A éste le siguió el segundo Marqués de
Monsalud D. Juan Nieto y Aguilar, la tercera Marquesa de Monsalud Dª.
Mª Concepción Nieto y Solano, por extinguirse con ella la línea directa
del apellido Nieto, pasaron los títulos a su primo, el cuarto Marqués
de Monsalud D. Carlos José Solano y San Pelayo, a quien sucede el quint
marqués de Monsalud D. Mariano Carlos Solano Gálvez, quien heredó el título
de Marqués de Monsalud por Real Decreto el 16 de Marzo de 1886. Con este
último desaparece la presencia de esta ilustre familia en Almendralejo.
De este ilustre personaje nos ocuparemos más adelante. El estado en que
se encuentra este edificio en nuestros días es consecuencia de la restauración
llevada a cabo por Bellas Artes en 1983. Se procedió a derribar la fachada
trasera con sus dos torres de porte sevillano, ya que según los expertos
esta parte era considerada un añadido que no se
integraba en el estilo del palacio.
En la actualidad nos encontramos
con un edificio cuadrangular, se caracteriza en su exterior por una gran
austeridad y severidad solo rota en al esquina donde podemos admirar la
parte más profusamente decorada del palacio, que se extiende a los dos
balcones que se encuentra a los lados (1782). Podemos observar una corona
alusiva al imperio, el escudo de la villa de Almendralejo, lambrequines
barrocos en los escudos adosados que pertenecen a Carlos V y Felipe II,
grifos y amorcillos. Los balcones son de hierro forjado y coronados en
su decoración por sendas águilas bicéfalas. Si alzamos la vista un poco
más arriba observamos dos cabezas de indios americanas insertadas en la
cornisa del tejado; estas dos cabezas vuelven a aparecer en la parte inferior
del balcón lateral de la torre – campanario de la iglesia de Nuestra Señora
de la Purificación, posiblemente un guiño del artista.
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también la cornisa volada que remata el muro y el friso de triglifos
y metopas. En la fachada, la puerta con jambas y dintel en mármol,
la placa conmemorativa a José de Espronceda en la que sobresale un
motivo ornamental romano. Existe otro balcón de hierro, con motivos
barrocos en la parte superior (hojas de acanto en las enjutas, angelote
central con dos aguiluchos y sistema de volutas rematadas en leones
rampantes y cruz). |
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Una vez en el interior sorprende la gran cancela de hierro
forjado y la azulejería en lacería (dibujos geométricos) que se
extiende por todo el Palacio. Una vez traspasada la entrada nos
encontramos con un bello patio porticado rodeada de columnas en
medio del cual hay una gran cruz de hierro. De este patio salen
unas escaleras que van a dar a una pequeña capilla de estilo barroco
en la que nos encontramos con unos relieves policromados esculpidos
en la pared y techo, en los que aparece el escudo de Almendralejo,
imágenes de Santos, la Virgen y algunos elementos relacionados con
el arte precolombino (recuerdo de los almendralejenses que fueron
a la conquista de América) como el sol en el techo a modo de cúpula,
cabezas de indios, etc. Las escaleras que nos conducen a la primera
planta están flanqueadas por dos columnas rematadas con sendos jarrones
de mármol de la misma época. En el rellano de la misma si miramos
hacia arriba nos encontramos con un enorme cúpula sobre pechinas
y con linterna.
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En la primera planta destaca una
hermosa balaustrada con pequeñas columnas de cerámica macizadas con
mortero de cal. En la segunda planta se encuentran los archivos municipales
y el salón de actos donde se pueden ver los retratos de Espronceda,
Carolina Coronado y la Marquesa de Monsalud pintados por Abelardo
Covarsí. Aquí, también se puede admirar una bicicleta que perteneció
al V Marqués de Monsalud y no a Espronceda cómo se dice en algunas
guías. Al escribir sobe este magnífico Palacio no podemos dejar de
mencionar a Espronceda. El nacimiento de este insigne poeta en Almendralejo
fue casual, su padre D. Juan José de Espronceda, Teniente Coronel
de Regimiento de Caballería de Borbón se dirigía con su esposa Mª
del Carmen Delgado hacia la frontera, pero debido a su avanzado estado
de gestación tuvieron que detenerse en su viaje, por lo que la Marquesa
Dª Concepción Solano y Ortiz de Rozas le ofreció alojamiento para
su alumbramiento. Posteriormente Espronceda reconocería a Carolina
Coronado, poetisa romántica del siglo XIX, natural también de Almendralejo,
que "el haber nacido en el mismo valle aproximaba sus espíritus".
Otros personajes ilustres que pernoctaron en el Palacio, fueron Fernando
VI y Dª Bárbara de Braganza cuando regresaban de Portugal con destino
a Sevilla.
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La época de máximo esplendor del
Palacio de Monsalud hay que asociarla al V Marqués de Monsalud D.
Mariano Carlos Solano Gálvez (1858 – 1910), licenciado en Ciencias
por la Universidad de Lovaina (Bélgica), miembro del Instituto Germánico
y académico de número de la Real Academia de la Historia. El Marqués
realizó diversos estudios y excavaciones arqueológicas, lo que le
permitió reunir una importante colección de piedras de diferentes
períodos, lo cual le impulsó a la realización de unas obras en su
Palacio con el propósito de acondicionarlo para un futuro museo arqueológico.
A este periodo pertenecen las piezas tan ingeniosamente engastadas
en el Palacio: pilastras usadas como dinteles, impostas, cimacios
visigodos, columnas romanas, etc.
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| D. Mariano Carlos Solano
no tuvo tiempo de emplazar todas las piezas, murió antes de ver realizado
su deseo. Gran parte de ellas fueron mal vendidas por sus descendientes
y alrededor de unas ciento cuarenta piezas entre romanas y visigodas
pasaron al Museo Arqueológico Nacional. Poco tiempo después el Palacio
fue vendido a D. Mariano Larios de Badajoz y este a su vez a Falange
Española. Pasada la guerra civil, el Palacio pasa a ser un edificio
estatal, siendo utilizada para diversos fines (escuela, almacén, etc.);
llegando a alcanzar un estado ruinoso a finales de los setenta, hasta
que en 1983 se procede a la restauración. Las piezas arqueológicas
extraídas de la demolición de la parte trasera son trasladadas a un
solar de obras públicas del Ayuntamiento, donde son abandonadas. No
fue hasta el año 1985, que el taller de Arqueología de la Universidad
Popular se hace cargo de ellas limpiándolas y restaurándolas. Esta
piezas pueden ser admiradas en las salas y patios del Conventual de
San Antonio. La colección está constituida por setenta y dos piezas
pertenecientes al periodo romano, visigoda, árabe y medieval. |
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