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LOCALIZACIÓN / ACCESOS
El Castañar de O´Soitu,
de los Ojesto o del Puerto de Santa Clara se ubica en el término
municipal de San Martín de Trevejo, en pleno Valle del Jálama
o "Val de Xálima", también llamado de "Os
tres lugaris". Casi en el rincón más noroccidental
de la provincia de Cáceres y la vertiente sur de la comarca de
la Sierra de Gata.
Tierra de fronteras y encrucijada natural con las Hurdes en el Este, Portugal
por el Oeste y Salamanca hacia el Norte.
El acceso cacereño hasta San Martín de Trevejo puede realizarse
desde la C-513 viniendo de Hoyos, Cilleros y Valverde del Fresno (desde
este último municipio también podemos acceder por el Camino
Real), o desde Villamiel por una carretera local de entornos preciosos.
Por la Vertiente salmantina, desde las laderas del monte Jálama,
viniendo por la carretera del Payo o Navafrías, atravesando el
Puerto de Santa Clara.
Para acceder al castañar partiremos de la Plaza Mayor y transitaremos
por sus calles serranas con marcado a sabor añejo en dirección
al "Camiñu du Portu" y dejando atrás la calle
y fuente-pilón de "As Hortis".
DISTANCIA A RECORRER / TIEMPO
10 Kilómetros (ida y vuelta): 5 horas aproximadamente.
DESNIVEL: 450 metros entre San Martín (597) y el Puerto de Santa
Clara (1027). EPOCA RECOMENDADA: Todas. DIFICULTAD: Baja.
VALORES PATRIMONIALES DEL ITINERARIO Y SU DERREDOR
El pueblo en su
conjunto, como núcleo urbano que conserva muy bien la "ciencia
arquitectónica" popular serrana. Su entramado de clles estrechas
y casas de madera y adobe, abigarradas, casi unidas por su aleros y por
las cuales circulan arroyos de agua aprovechados para el regadío
de sus huertas.
La Torre e Iglesia de San Martín de Tours (s.XVIII), la Plaza Mayor
Porticada con su fuente-pilón, el Convento de San Miguel (s.XVI)
y la Ermita de la Cruz Bendita (s.XVI a XIX).
El Museo del aceite y el Vino, los zahurdones fuentes y pilones, molinos
de moliendo a lo largo del río de la Vega, así como los
vestigios de las culturas megalítica y celta.

"A fala" de sus gentes y su dialecto local "el mañego"
(procedente del astur-leonés / galaico-portugués) sus caldos,
vendimias y bodegas (San Martín de Trevellu antes fue llamado "Sa
Martín dos Viñus), la repostería con los bizcochos
y rizos mañegos (les apodan "los golosos"). la gastronomía
"do lugal" y sus deliciosos platos de "boproveitu",
sus fiestas populares, el oro líquido de aceitunera,...
La Calzada Romana empedrada o "Caminu du Portu", por donde discurre
nuestro sendero, otrora muy utilizada para la comunicación con
pueblos salmantinos como El Payo o Navafrías o portugueses como
Aldea du Obispo, a través del Puerto de Santa Clara. Un auténtico
corredor cultural y natural.
"As torris de Hernán Centeno" cumbre de las laderas contrarias,
bien visibles desde nuestro itinerario y las múltiples historias
que contemplan de macuteiros, San Francisco de Asís, la Divina
Pastora, Rapapelo. Los restos ininterpretables de un viejo torreón
de vigilancia romana junto a los Abuelos de San Martín.
El monte Jálama (1.492 m.) con sus laderas y su particular composición
vegetal, la Nevera, la ruinas de las ermitas de San Blas, San Mauro y
Santa Clara, las minas abiertas en las laderas dando vistas a Acebo, los
paisajes que desde el Alto podemos dilucidar,...

El paso de las estaciones, palpable en el otoño por el cromatismo
y el caleidoscopio de color del castañar, que nos brinda sensaciones
en peligro de extinción. La intensidad de sus aromas que nos hace
percibir que en esta época del año los paisajes huelen más,
así como la explosividad primaveral que comparte la productividad
de los ambientes junto al otoño. Las variadas especies de hongos,
y su cuerpo fructífero, las setas, estableciendo muchas de ellas
relaciones simbióticas (de mutuo beneficio) con las plantas del
bosque como micorriza vitales para el equilibrio biológico de los
ecosistemas. La diversa y abundante fauna, que muchas veces parece no
estar pero que se hace sentir con sus sonidos y observar con improntas
de sus múltiples actividades cotidianas. Aquí cohabitan
fauna amenazada con especies vegetales relícticas en unidades ambientales
bien conservadas. Algunos habitantes del lugar: mirlo acuático,
pinzón vulgar, pito real, chova piquirroja, azor, cárabo,
tejón, gato montés, garduña, tritón jaspeado,
lagartija serrana, culebra de escalera, tricopteros / frigáneas,
zinganos. La presencia de alguna de estas especies (tricópteros,
mirlo acuático) son indicativos del grado de calidad condicional
del ambiente creado y su estado de conservación, son bio indicadores.
Las plantas singulares de este itinerario: abedules, olmos de montaña,
acebos, mostajos, lirios de monte, añosos castaños como
"Los Abuelos de San Martín", orquídeas, robles
carballos; y muchas especies observables desde la calzada: lechetrezna,
rascavieja, zumillo...
SEÑALIZACIÓN / REALIZACIÓN
Carteles rústicos al comienzo de la calzada junto a la fuente-pilón
de As Hortis y en el Puerto, realizados por la Asociación par el
Desarrollo Integral de la Sierra de Gata (ADISGATA).

RECORRIDO
La emboscada por el Castañar de San Martín, comienza a las
afueras de este bello pueblo serragatino en las mismas faldas del monte
Jálama. Desde el Pilón de las Huertas ("As Hortis")
iremos ascendiendo al comienzo empedrado entre bancales de olivos y huertos.
Desde este primer tramo, si miramos hacia atrás, podremos contemplar
la bella estampa de San Martín y sus paisajes: sus viñedos,
tenadas... Caminos repletos de historia que nos envolverán en múltiples
preguntas e interpretaciones sobre sus variados contenidos. Fácil
es perderse en la meditación y en el silencio, el encuentro con
la tradición rural, debido a la gran belleza y sosiego que todo
lo inunda. Realmente este parje es un lugar con encanto. Mas adelante
pasaremos junto a unos prados naturales, para emboscarnos en un frondoso
rincón de castaños y robles.
Sin
abandonar la calzada, ascenderemos hasta el Puerto de Santa Clara, junto
a la carretera. Una vez allí, la vuelta resulta ser sobre nuestros
pasos dejándonos llenar por las panorámicas del valle. Quizá
la vegetación en sus conjunto y particularmente las "plantas
singulares", antes mencionadas, copan un tanto el protagonismo de
nuestro itinerario, aunque existen otros valores patrimoniales muy interesante.
Estas plantas, y las demás, conforman un "espacio singular"
no solamente de la comarca sino de toda nuestra comunidad autónoma.
Su biodiversidad a todos los niveles, resulta espectacular.

Algunas especies vegetales son reminiscencia de otros tiempos de máximo
esplendor vegetal, caso del abedul, los abetos, los acebos, los olmos
de montaña o los mostajos. Otras nos ayudan a interpretar la influencia
humanaen el paisaje como los castaños o los pinos. Mientras que
en gran parte podrían aleccionarnos sobre sus uso en Etnobotánica,
como los zumaques, el torbisco, las escobas o los robles. Al final del
recorrido, saldréis satisfechos, pues tanta riqueza a nuestro alrededor
nos hará ser más ricos a nosotros mismos.
OBSERVACIONES / RECOMENDACIONES / NORMAS DE PROTECCIÓN
- Descubrir los ritmos naturales de estos entornos es un signo
claro del progreso cultural del viajero que busca algo más que
saber sentir.
- Camina siempre despacio, odia la velocidad, y así, si recorres
menos, contemplarás mucho más. Recuerda el dicho "en
la Sierra el tiempo lo dan "dao". Ven con espíritu abierto
y sencillo, no vengas buscando cosas, descúbrelas. Conocer no es
solo mirar.
- Cualquier pueblo de Sierra de Gata posee rincones de inusitada belleza
que puedes conocer, conservar y quien sabe si hasta amar. Respeta su patrimonio
y su cultura tradicional.
- San Martín de Trevejo es "Bien de Interés Cultural
con la categoría de Conjunto Histórico".
- Sería muy interesante establecer un plan de gestión integral
con medidas de protección, conservación y divulgación
para el área.
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