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Las
Carantoñas de Aceuche (Cáceres) Un Pueblo, una fiesta, una historia. |
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Textos:
Rosa Mª Álvarez Luceño, Juan Manuel Silva Cordero.
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| ACEHUCHE,
localidad situada en el área centro-occidental de la provincia de
Cáceres, distante a 62 kilómetros de la Capital.
Sus límites geográficos son: Norte: Pescueza, Este: Portaje y Portezuelo, Sur: Portezuelo y Alcántara. Oeste: Ceclavín. El término de Acehuche ocupa una extensión de 91,83 Km2 y cuenta actualmente con una población de 1.010 habitantes de derecho. Su principal actividad económica gira en torno a la cabaña ganadera, principalmente ovina y caprina, aunque últimamente está adquiriendo especial importancia el porcino, habiéndose puesto en funcionamiento dos industrias de transformación de productos derivados del cerdo. Por su parte, la producción de riquísimos quesos de cabra tienen una dilatada tradición que día a día se reafirma cada vez más. Pero no es su actividad económica o su situación geográfica que, siendo importantes de cara al exterior para un mayor acercamiento al medio físico, lo que vamos a desarrollar en las siguientes páginas, sino todo lo relacionado con su fiesta, con la fiesta que el pueblo de Acehuche vive y disfruta cada año en el mes de enero, coincidiendo con las honras que se dispensan a San Sebastián, patrón del Municipio. SAN SEBASTIÁN San Sebastián, según cuenta la historia, fue un soldado romano cuya vida transcurrió a finales del siglo III y principios del IV, condenado al martirio por no renegar de su fe cristiana.
Ya desde muy joven sintió inclinación por la vida militar, logrando alcanzar el grado de Centurión o capitán de la guardia pretoriana, rango que normalmente se otorgaba a las personas de ilustre prosapia. Tampoco se conoce el momento o el lugar en el que tuvo contactos con el Cristianismo. La persecución de Diocleciano empezó por los militares, lo que demuestra lo ampliamente difundida que se encontraba la religión cristiana entre la milicia romana. Entre el ropaje legendario y fabuloso que envuelve su figura hay un núcleo sustancial de verdad que ha de mantenerse: Sebastián no va proclamando su condición cristiana, sino que procede con un sentido muy exacto de la discreción que le permite intervenir a favor de los mártires víctimas de la persecución. Pero cuando estos hechos terminan por levantar sospechas sobre su condición, esa misma discreción le forzó a confesar con palabras lo que con sus hechos hacía tiempo profesaba.
Su cuerpo fue sepultado en un cementerio subterráneo de la Vía Apia romana que hoy lleva el nombre de Catacumbas de San Sebastián. Según el santoral, el primer martirio fue en el circo, pero como las fieras respetaron su talante glorioso, hubieron de ser las saetas lanzadas por los arqueros, las que acabaron con su vida. DESARROLLO DE LAS FIESTAS LA VÍSPERA
Al caer la tarde del mismo día, gran cantidad de acehucheños, principalmente jóvenes y niños, realizan un peregrinaje al lugar denominado "Gorrón Blanco", situado junto a la carretera de acceso al pueblo, aproximadamente a un kilómetro, donde recibirán al tamborilero. EL TAMBORILERO Este personaje es pieza imprescindible, ya que con su música, al son de flauta y tamboril, ameniza todos los actos de la fiesta. Sus melodías se repiten una y otra vez durante los días que dura el festejo. EL MAYORDOMO La Mayordomía es la institución central de las fiestas. Cada día tiene un mayordomo distinto. Los mayordomos son los encargados de sufragar los gastos de la fiesta, como popularmente se denomina "servir al Santo". Generalmente tal circunstancia se debe a alguna promesa hecha a San Sebastián por un favor concedido. Los más viejos del lugar recuerdan que en tiempos de guerra los padres se ofrecían a ser mayordomos pidiendo a San Sebastián que sus hijos regresasen pronto. Ahora, normalmente, se encomienda al Santo como consecuencia de alguna enfermedad grave o la aparición de alguna desgracia de ese tipo en la familia. EL DÍA 20, DÍA GRANDE DE LAS FIESTAS
Una vez satisfechos los estómagos, se procede a "regar el romero" -repartir- recogido el día anterior. Esta aromática planta cubrirá el suelo de las inmediaciones de la vivienda del mayordomo, así como la Plazuela de la Iglesia, y también su interior. A continuación los que se vestirán de carantoña van a vestirse. Este hecho es todo un ritual. La carantoña es ayudada a vestirse por dos o tres personas, ya que debido a la peculiaridad de la vestimenta no podrá hacerlo sola. Generalmente ésta consiste en seis pieles.
Las pieles, generalmente, son de oveja, cabra o zorra, pero pueden verse también algunas de otros animales. El término carantoña es un derivado de carátula, que significa máscara. Carantoña lo encontramos también como sinónimo de careta o disfraz. Según el Diccionario de la Real Academia significa "careta de cartón de aspecto horrible y feo". LAS REGAORAS Otros personajes importantes en la fiesta son las "regaoras", que son un numeroso grupo de chicas del pueblo, ataviadas con el traje típico local, denominado de "bayeta", dando un alegre colorido a la fiesta con sus cánticos y bailes. LOS TIRAORES PROCESIÓN Y ACTOS RELIGIOSOS Todos, carantoñas, "regaoras", "tiraores", el tamborilero y toda la gente en general, lugareños y visitantes, se reunirán en las proximidades del domicilio del mayordomo, aproximadamente a partir de las 10,30 de la mañana, desde donde se encaminarán hacia la iglesia para sacar al Santo en procesión.
Comienza la procesión, la cual irá presidida por San Sebastián, escoltado en medio del pasillo formado por las "regaoras" que no cesan de cantar durante el recorrido. Los "tiraores" esperarán en grupos en cada una de las esquinas por donde pase la procesión y ante la llegada del Santo harán sonar nuevamente sus escopetas con salvas lanzadas al aire. La imagen de San Sebastián aparece atada al tronco de un árbol al que se ha colocado una rama de naranjo. Antiguamente en vez de naranjo se le ponía laurel, pero se sustituyó desde que un hombre que visitaba Acehuche para vender sus naranjas le cogió en medio del campo una enorme tormenta y le ofreció a San Sebastián un naranjo si no le ocurría nada. Como pasó la tormenta sin incidencia alguna trajo a San Sebastián un naranjo, desde entonces, no se ha vuelto a poner laurel. Esto ocurrió hace unos 50 ó 60 años. Volviendo a la procesión, las carantoñas, cuyo número es variable (los últimos años se han incrementado hasta tal punto de haber sobrepasado las treinta) van delante de San Sebastián y de dos en dos se colocan a una cierta distancia de él, dan tres pasos coordinadamente y le hacen una reverencia, arrastrando su "tárama", al tiempo que pronuncian un misterioso sonido "gu", grito selvático y peculiar que únicamente suelen pronunciar. LA LOA
Pero no tiene porque ceflirse a estos elementos, sino que variará en función del echador de la loa. Normalmente la echa el mayordomo o alguien de su familia. Después de la loa las escopetas de los "tiraores" (a cuyos sonidos en tiempos lejanos las carantoñas como heridas y asustadas se revolcaban en el suelo, pero esto ya no tiene lugar), se disparan al aire y las "regaoras" tiran el confeti a San Sebastián. Durante toda la procesión el pueblo va cantando himnos que ensalzan la figura de su patrón. Estos himnos son:
LA VACA TORA Aparece ahora otro personaje: la "vaca tora" que es una de las carantoñas que se coloca encima unas varas de madera cubiertas por una manta y dejando asomar unos largos cuernos, también lleva colgando un enorme campanillo.
Su finalidad es asustar a las carantoñas y dar por finalizada la fiesta, arremetiendo contra éstas y contra la gente que presencia el festejo. EL CONVITE porúltimo, todos se dirigen a casa de los mayordomos "al convite", consistente en invitación a degustar riquísimos dulces y vino de la zona.
EL DÍA 21 El día 21 es San Sebastián
"el chico" o "San sebastianino". La fiesta transcurre
Antiguamente tenía lugar, además
de todos los anteriores, otro acto: "el galán y la madama".
La madama era un hombre vestido de mujer, con faldas, un pañuelo
en la cintura y un gorro de montehermoseña, y que salía
a bailar con ''las carantoñas'' en presencia de todos los hombres
del pueblo. Luego aparecía el galán, jugueteando con una
naranja. También se cuenta que la madama llevaba
una manzana en las manos; ella y el galán seguían el mismo
camino que antes había recorrido la procesión, acompañados
por las carantoñas con quien coqueteaba la madama ofreciéndoles
la manzana que retiraba cuando iba a cogerla. Las carantoñas se
acercaban a levantarle las faldas, entonces el galán las ahuyentaba
con su espada y junto con la madama se retiraban... a comerse la manzana.
A continuación aparecía en el atrio de la Hoy no se sabe ciertamente como era este acto ya que no vive nadie que lo presenciara y las versiones anteriores se han trasmitido oralmente. Fuera como fuesen, de lo que sí hay constancia es de que aquellos actos fueron prohibidos por "poco edificantes" a finales del siglo XIX por el párroco del pueblo. Estos elementos desaparecieron permaneciendo solo la "carantoñina" pero con un sentido distinto y representada por la más pequeña de las carantoñas que se revuelca por el suelo y a las que sus compañeras alimentan con las papas mientras se espera la aparición de la "vaca - Tora Esto permaneció así hasta hace unos veinte años. En los últimos años de nuevo se ha recuperado este personaje. UNA FIESTA CUYO ORIGEN DESCONOCEMOS. INTENTOS PARA EXPLICARLO No ser sabe con certeza el origen de esta fiesta ni el significado que tienen sus personajes. De todas las explicaciones que se dan para clarificar sus orígenes y significados destacamos dos principales: una religiosa y otra pagana. Empecemos por la religiosa: La "vaca - Tora" sería otro ser encargado de espantar a las carantoñas para que no molestaran al Santo. Según la religión, ésta sería la explicación más lógica, pero también nos podemos preguntar: ¿Representan las carantoñas las tentaciones que hubo de vencer San Sebastián para alcanzar la santidad en la Corte del César?. ¿Representa la "vaca - Tora" el bravo proceder de Sebastián en su lucha contra el pecado?. ¿Defendió a San Sebastián aquella noche un toro bravo de otras fieras?.
Aparte de la ermita, también se sabe que existía una cofradía que nombraba dos mayordomos cada año y se encargaba de cobrar una cuota a los cofrades para tener dos hachas (velas de cera grandes y gruesas) que ardían en los entierros de los difuntos de la cofradía. Tenía concedida bula y jubileo por tiempo limitado. Sin embargo de estas fechas no tenemos datos de cómo se celebraba la fiesta. Hay teorías que identifican los símbolos de esta fiesta con los de otras fiestas paganas relacionadas con la fertilidad y la llegada de la primavera.
Los símbolos más evidentes
para estas hipótesis son:
Hay otra explicación que es unión de las dos anteriores. Esta dice que estos ritos paganos fueron asumidos por el cristianismo y los adaptó a su simbología, en nuestro caso a la historia de San Sebastián. A finales del siglo IV gran parte de la Europa Occidental no era cristiana todavía y la cristianización fue un proceso que duró aún muchos siglos. Se considera que los más reacios eran justamente los pobladores de los campos. Así el término "pagano" o "paganus", el hombre del pago, vino a ser sinónimo de idólatra o no cristiano. Los propagadores de la fe no renunciaron a ningún método en su tarea: las destrucciones de los templos, de imágenes de dioses, de árboles sagrados, etc... etc., fueron sistemáticos, unidos, según los hagiógrafos a milagros que abrían los ojos a muchos de los incrédulos. Pero también se dice que la Iglesia fue más dúctil y que sustituyó los cultos y devociones cristianas por las antiguas devociones paganas.
Los autores protestantes primero, los racionalistas después, llegaron a sostener que el culto a los santos, los ritos propios de las festividades y algunas leyendas hagiográficas, eran simples adaptaciones del paganismo y que la iglesia católica era heredera más de aquel que de la enseñanza de Cristo. Pero vayamos por partes: No se han de negar algunas adaptaciones. No se ha de creer que todos los relatos hagiográficos tienen el mismo valor documental, ni se ha de negar que a los ritos de la iglesia se puede añadir o adherir algunas prácticas de sabor pagano. Pero el problema de la tradición religiosa es mucho más complejo de lo que dan a entender autores del tipo de los indicados, sin contacto directo con los viejos cultos cristianos medievales. La cristianización del campo europeo fue mucho más intensa de lo que supone el hacer énfasis sobre estos hechos de predicación insistente. Por muy fuertes que fueran las tradiciones paganas, la cocción, la presión que se ejerció sobre las masas desde el siglo IV hasta ya muy entrada la Edad Media, hizo, que de un lado, se desarrollaran vigorosamente todos los elementos de que constaba el cristianismos sistemáticamente organizado, con sus ritos, sus partes narrativas y sus partes dogmáticas, mientras que de otro, todo aquello que de modo ostensible podía oler a creencia o práctica pagana, se hallaba condenada de continuo por los cánones conciliares y otras leyes, no solo religiosas sino también civiles.
Lo que aún existe en los campos no es tanto una supervivencia de los viejos sistemas religiosos , como una serie de nociones que pueden vivir adheridas al cristianismo o enfrentadas a él sin que, por fuerza, dependan de un mundo religiosos pasado correspondiente a una sociedad desaparecida hace siglos. En otros términos, la capacidad del campesino para dar a sus fiestas, ritos y actividades, un aire que pueda parecer pagano a ojos de un asceta, de un severo moralista o de un místico, es más bien funcional que de orígenes históricos o mecánicos relacionados con la idea de supervivencia de cultos griegos, romanos, etc. A primeros de año nos encontramos con que todavía en bastantes lugares de Europa salen cortejos de jóvenes enmascarados de diversas suertes: vestidos de animales, de mujeres, de soldados, celebrando funciones más o menos complicadas como las del país vasco - francés Soulé o los Perchten germánicos. La vinculación de estas mascaradas al ritual cristiano es más difícil que cualquier otra porque desde el siglo VI por lo menos han sido condenadas, anatematizadas por los padres de la iglesia griega y latina, por los concilios y los cánones, por los predicadores y prelados en sermones.
De esta forma se pueden identificar las carantoñas con esos "males" o elementos perturbadores de la vida social que es necesario eliminar o alejar, para la buena marcha de la comunidad, de lo que se encargará la "vaca-Tora", dando por finalizado el festejo. Pero así nos encontramos con la contradicción por ejemplo en el papel que desempeñan las carantoñas, consideradas como elementos perjudiciales que debían ser alejados, por un lado, y como seres no dañinos en la interpretación cristiana., puesto que respetaron a San Sebastián en vez de atacarlo y hoy van a adorarlo con la reverencia de la procesión. Sea cual fuere su origen vemos claramente diferenciados tres grupos de elementos: a) Ancestrales: (Actualmente) Carantoñas / Vaca-Tora (Siglo pasado)
Galán y madama. (Desaparecida hace 20 años y recuperada
hoy.) Carantoñina.
Según otras interpretaciones, la zona de Acehúche era una zona de ganadería principalmente ganadera, ya desde la época prerromana. Esta fiesta podría estar relacionada con un momento de inactividad pastoril en el cual los pastores se reunían en las aldeas. Este sería un momento propicio para la fiesta. En otro sentido se puede relacionar la fiesta con las Kalendae Ianuariae que tradicionalmente tenía lugar a fines y principios de año y que se unificaron con esta denominación en los últimos momentos de Imperio Romano. Las descripciones que dan los Santos Padres de la Iglesia y los cánones eclesiásticos, principalmente hacen hincapié en que los hombres adquirían apariencia mujeril o de animales, que podrían representar los de mayor interés económico para cada zona y que, en este caso, son cabras y ovejas. La influencia que esta fiesta de las carantoñas tiene para los niños de hasta seis o siete años es negativa, porque le dan miedo las carantoñas y no se atreven a salir a la calle hasta que éstas desaparecen de las calles del pueblo. Esta
es la versión de la fiesta que más atrae al estudioso o al
visitante que busca encontrar significado a tan singular celebración.
Pero hay otra cuestión que podemos considerar muy importante y digna
de reflejar, y es la visión y el concepto que de la fiesta tiene
el ciudadano acehucheño. Los acehucheños, mayoritariamente,
creen o quieren creer como cierta la historia que establece los orígenes
de las carantoñas y el que San Sebastián sea el personaje
central de las fiestas en algo puramente religioso, desdeñandó
cuantas hipótesis se barajan acerca del origen pagano o incluso una
mezcla de éste y aquel. De ahí la enorme devoción de
los acehucheños hacia la figura y el recuerdo de San Sebastián.
A la mayoría de acehucheños no les preocupa en demasía
encontrar argumentos sólidos y fiables que ayuden a descifrar el
enigma que, quiérase o no, representan diversos personajes y escenas
que se suceden durante la celebración de las fiestas. Para los acehucheños
lo más importante es emocionarse ante la viva imagen de San Sebastián,
patrón de Acehuche y protector impertérrito del transcurir
diario de sus vecinos. |
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© Senderos de Extremadura, 1999. Queda prohibida la reproducción de la información gráfica y escrita sin autorización del editor |
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