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La
comarca de la Sierra de Jerez ocupa la parte más meridional de la
región lindando con tierras andaluzas, como son las provincias de
Huelva y Sevilla, y con tierras portuguesas como es la región de
Alentejo.
Entre las primeras, situadas
sobre estribaciones de Sierra Morena, y la región portuguesa, donde
domina el bosque Mediterráneo, encontramos la orografía más
agreste de la Baja Extremadura donde abundan las dehesas y el monte bajo
con sus jaras que originan, junto con las especies propias del bosque mediterráneo,
un paisaje lleno de color y bravura y de aspecto recio que conforman una
fisonomía con una gran dosis de expresividad.
La
dehesa es uno de los paisajes más bellos y típicos de esta
comarca, habitat de crianza del cerdo ibérico y lugar donde se desarrollan
las mejores piaras de los mismos, siendo uno de los factores principales
en lo que a ganadería se refiere para la zona, sobre todo por los
apreciados jamones ibéricos conocidos mundialmente como "pata negra".
También encontramos que olivares y viñedos son cultivados
en terrenos donde el relieve es menos acusado.
Hay abundantes alcornocales
y encinares. También proliferan los valles, aptos para el cultivo,
donde predominan las huertas, y otras áreas más húmedas
son enclaves donde encontramos una exuberante vegetación (Cabeza
la Vaca - Fuentes de León, Valles de Santa Ana y Matamoros).
Otros paraísos para
la pesca y la caza son Zaos en Valencia del Mombuey, Valuengo, Brovales
y Jerez de los Caballeros.
En
la comarca encontramos antecedentes y vestigios de todas las culturas importantes
conocidas en la Península Ibérica. Podemos hallar restos prehistóricos
y dólmenes; ruinas romanas, visigodas, árabes y templarias;
construcciones medievales como puentes, castillos, fortificaciones; iglesias
gótico-románicas, renacentistas y barrocas; ermitas, conventos;
presas, molinos, … |